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2009: “España proclama la III República”

El 2008, año esperanzador que entró por la puerta grande, se marchó escapándose por la ventana dejando un sabor mas agrio que dulce, fue algo así como el Schuster de los años. El 2009 que recibimos “ha nacido muerto” y ya estamos deseando que llegue el 2010. La pinta que tiene este año entrante es de ser cuando menos regulero, apocalíptico si eres amigo del “yellow kid”.

Dicen los que saben de números que la crisis económica no va a hacer otra cosa que agravarse en 2009. Nos espera pues, otra temporada de austeridad, de recortes, de ahorro y lo peor de todo… ¡No podemos volver a ganar la Eurocopa! Mal rollito. No hay nada como pasearse por los despoblados centros comerciales estas navidades para ver los estragos que ha causado la crisis, ¿no?. Bueno, no seré yo quien niegue la evidencia.

Voy a citar dos particulares visiones de 2009, lo que posiblemente será y lo que me gustaría que fuese. La revista el Jueves resume muy claramente lo que a buen seguro nos deparará el año entrante: “Crisis, paro, inestabilidad y la película de El canto del loco son sólo algunas de las grandes mierdas que nos va a tocar comernos este año a los españoles.” Siempre nos quedará el humor para reirnos de la crisis, recomiendo la sátira de el Jueves, el surrealismo manchego de Muchachada Nui, y sobre todo seguir la pista a Berto Romero, el sobrino de Buenafuente.

Por otro lado, la visión optimista la pone el diario Público, que en año nuevo publicaron una serie de titulares que desean para este año: “Probada con éxito la vacuna contra el SIDA”, “El Papa promueve el uso del preservativo”, “Israel se retira de los territorios ocupados”, “Firefox supera a Internet Explorer”, “España proclama la III República”… Esperemos que al menos alguno de esos titulares se haga realidad.

Feliz 2009.

Gonzalo Ballesteros.

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República y ateísmo, estado natural de la democracia.

La monarquía es una forma de gobierno de un estado en la que el cargo supremo es vitalicio y comúnmente designado según un orden hereditario. La democracia, por contra, es una forma de organización en la que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros y por tanto en la voluntad de estos.

Por consiguiente, analizando ambas definiciones desde un punto de vista objetivo, podríamos concluir que monarquía y democracia son términos autoexcluyentes, tanto que ninguno puede ser desarrollado en su máxima capacidad sin la ausencia del otro. En España, sin embargo, ambos sistemas conviven en la llamada monarquía parlamentaria. Un sistema de gobierno en el cual el parlamento ostenta la soberanía nacional de la cual el gobierno, elegido democráticamente, es responsable y por otro lado, la jefatura del estado se encuentra ligada a la Casa de los Borbones perteneciente a la dinastía de los Capetos.

La monarquía siempre ha estado amparada en un supuesto poder divino que ha mantenido a las dinastías siempre en el poder. Monarquía y religión, por tanto, han caminado siempre de la mano y han trabajado codo con codo para mantener la hegemonía del poder durante muchos siglos. En el siglo XXI queda obsoleta la idea de que el poder pueda estar legitimizado “por la gracia de Dios”, aún así el privilegio de las monarquías es apenas cuestionado y seguimos teniendo en la jefatura del estado a una persona inviolable que está por encima de la ley.

Chapman Cohen dixit “Los dioses son cosas frágiles; pueden ser asesinados con un atisbo de ciencia o una dosis de sentido común”, y haciendo una pequeña reflexión acerca de la historia de las religiones y aplicando “una dosis de sentido común” nos damos cuenta que todos los seres humanos somos ateos respecto a la mayoría de los dioses de nuestra historia y como dijo Richard Dawkins “algunos sólo vamos un dios más allá”. Por otro lado, siempre podemos hacer referencia al argumento del mal de Epicuro para demostrar la inexistencia de Dios. Una vez demostrada esta inexistencia, las monarquías caen por su propio peso y quedan totalmente deslegitimizadas historicamente.

En contraposición, observamos que el estado natural de la democracia es la república ya que todos los poderes recaen en la soberanía popular. La república es el único medio por el cual el estado puede aspirar a una completa realización de sus valores democráticos, tiene que desligarse de los Borbones, de la monarquía y de cualquier relación con sistemas antidemocráticos; así como desvincularse totalmente de la Iglesia y romper todos los contratos que mantiene el estado para actuar en coherencia a una sociedad moderna. Sólo con la proclamación de la III República, España podrá llevar al máximo exponente el sistema democrático justo, solidario y plural que ansía.

Gonzalo Ballesteros.

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