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Mayo del 11, nuestra Primavera

Cuando inicié este blog hace varios años lo hice con la intención de que sirviera de contenedor para esas ideas, pensamientos, reflexiones que normalmente me inundan y siento la necesidad de compartir. Desde el primer día tuve claro cual sería la imagen que encabezaría “Enciende la luz”: La libertad guiando al pueblo de  Eugène Delacroix.

El lienzo representa una escena del 28 de julio de 1830 en la que el pueblo de París levantó barricadas. El rey Carlos X de Francia había suprimido el parlamento por decreto y tenía la intención de restringir la libertad de prensa. Los disturbios iniciales se convirtieron en un levantamiento que desembocó en una revolución seguida por ciudadanos enojados de todas las clases sociales. No existió un único cabecilla. Por eso Delacroix representa a la Libertad como guía que conduce al pueblo. Tampoco está representada de una forma abstracta, sino que es una figura alegórica muy sensual y real.

El espectador sólo tiene dos posibilidades, el unirse a la masa, o el ser arrasado por ella. El pueblo es la unión de clases: se representa al burgués con su sombrero de copa y empuñando el fusil, al lado un andrajoso y un herido que pide clemencia a Francia. Al fondo aparecen brumas y humos de la batalla que diluyen un barrio francés bastante realista. A los pies de la Libertad un moribundo la mira fijamente indicándonos que ha valido la pena morir por ella.

La libertad guiando al pueblo – Wikipedia

En España desde hace muchos años -y desde que estalló la crisis de manera más evidente- la Democracia y el Estado del Bienestar ha sufrido una devaluación progresiva que ha desembocado en la situación actual. Lo enfoco desde el punto de vista de mi generación que ha nacido en Democracia, no ha vivido el Mayo del 68, ni ha sufrido una dictadura, tampoco hemos estado en la Transición, ni por supuesto hemos votado la Constitución. Hemos tenido que sufrir que los medios de comunicación y la sociedad nos tache de poco comprometidos, de acomodados, incluso se ha dicho que somos la Generación Ni-Ni.

Lo cierto es que en España hay un 45% de paro juvenil, el trabajo que hay es precario y los más afortunados sólo pueden aspirar a ser mileuristas. La vivienda es un lujo inaccesible y la educación se está supeditando a los mercados mediante la privatización y la Declaración de Bolonia. Hace unas semanas el FMI declaró que los jóvenes españoles éramos una generación perdida. Hoy el director del FMI está en la cárcel y los jóvenes en la calle.

Stephene Hessel en su planfeto ¡Indignaos! llamaba a los jóvenes a indignarse, que es el primer paso en todo proceso de cambio. La juventud española recogió el testigo de grandes personalidades como Hessel o Ramón Sampedro y el 15M miles de jóvenes -y no tan jóvenes- salieron a la calle para mostrar su indignación. Una manifestación que fue un éxito indiscutible en todo el país y que desde el punto de vista sociológico fue un acontecimiento histórico por la cantidad de personas que fueron movilizadas por las Redes Sociales, sin partidos políticos, sin sindicatos y sin líderes. Ignorados por los grandes medios el siguiente paso fue la reacción y de manera espontánea cientos de jóvenes decidieron acampar en Sol. Fueron desalojados aquella noche, pero la Revolución estaba siendo twitteada (#Spanishrevolution) y al día siguiente se multiplicaron los indignados en la Plaza. Así, una semana después, día tras día miles de ciudadanos han tomado las plazas: Málaga, Barcelona, Granada, Valencia, Santiago… y por supuesto Sol epicentro del movimiento.

Hoy, domingo de elecciones, cabe recordar que este movimiento no promueve el absentismo, este movmiento es profundamente demócrata y promueve el voto, pero no a PP ni a PSOE, es necesario luchar contra la Partitocracia. A través de asambleas se discute en la calle de política, educación, cultura, medioambiete… los ciudadanos están dando una lección a unos políticos acomodados que, como en el cuadro de Delacroix, sólo tienen dos opciones unirse o ser arrastrados por la masas. Recordemos que unirse no significa pasear el falso talante como Zapatero y pedir “sensibilidad”, significa escuchar al pueblo y tomar medidas que dignifiquen esta Democracia vacía. En la calle cada día hay mas ciudadanos pidiendo que se les escuche, que la Democracia vuelva a su concepto original: que beneficie a la sociedad y no a los mercados. El movimiento 15M, la spanishrevolution, está siendo además un ejemplo mundial por sus formas: no hay líderes, es horizontal, sin banderas, sin partidos, luchando por el bien común, rechazando la violencia y protestando con pacifismo.

Ahora mismo estamos haciendo Historia y si finalmente no conseguimos nada podremos contar orgullosos que luchamos para intentarlo, que la juventud española fue en 2011 un referente y un ejemplo para el mundo. Pero no sólo contaremos que luchamos y lo intentamos, contaremos que lo conseguimos. Por eso hay que seguir tomando la plaza, para que nos escuchen. Somos más y lo estamos demostrando. ¡Indignados! ¡Ésta es nuestra Primavera!

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