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Las 10 mejores películas de 2010

Cierro 2010 con la lista de las 10 mejores películas del año, un año bastante flojo en general con apenas un puñado de films que merezcan la pena. Son las películas estrenadas en 2010 en salas comerciales.

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10. You will met a tall dark stranger (Conocerás al hombre de tus sueños) Woody Allen

Ey, Woody, otra vez tú

Todos los años en la cita anual con el nuevo film del genio de Manhattan, la pregunta es la misma: ¿será una obra maestra o una más? En esta ocasión es una más, pero la cuestión es que la “mediocridad” de Allen (si es que se puede llamar así) supera a la mayoría de películas del año. Esta vez nos trae una película coral donde la ligereza del tono contrasta con lo profundo del mensaje: sólo los tontos son felices.

“Woody Allen divierte. (…) otro recital de inteligencia y lucidez (…) comprensión de todos los anhelos, miedos, miserias, engaños y grandezas de la condición humana.” (Carlos Boyero: Diario El País)

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9. Scott Pilgrim VS The World, Edgar Wright

La comedia romántica 2.0

La apuesta es la siguiente: Michael Cera encarna a un freak que se enamora de una chica y para conquistarla tiene que luchar a ritmo de videojuego contra sus siete malvados ex-novios orquestados por Jason Schwartzman. Edgar Wright sabe combinar a la perfección la estética de cómic, el punk-rock, los videojuegos, el humor irreverente… y el resultado es un éxito rotundo. Aplaudida por la crítica, sin embargo, un fracaso en taquilla.


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8. Elisa K, Judith Colell y Jordi Cadena

Lección de cine

Elisa, es una niña de 11 años a la que le sucede algo terrible que quedará en el olvido hasta que 14 años después recuerda lo ocurrido. Y con este guión dos realizadores nos traen un ejercicio de estilo espectacular: en una primera parte nos cuenta el pasado con necesario blanco y negro, planos largos y estáticos que contrastan con una segunda parte en la que el color, la cámara al hombro y el nervio se adueñan del film.

“Cadena y Colell cuentan la historia con un pudor extraordinario, un uso magistral de la elipsis y un cuidado extremo de la puesta en escena (…) es un ejemplo magnífico de cine de autor moderno” Puntuación: **** (sobre 5)” (M. Torreiro: Fotogramas)

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7. Toy Story 3, Lee Unkrich

Juguete maestro

Pixar, esa fábrica de sueños (y de buenas películas) que se sacó de la manga Steve Jobs (CEO de Apple) no deja de sorprendernos. Esta vez cierra la triología de su buque insignia Toy Story. Un espléndido guión, con personajes esenciales y un sentido del ritmo y la acción espectacular. Pixar no deja de dar motivos para que una película de animación sea nomidada en los Oscar a mejor película, he aquí una obra maesta.

“El fantasioso universo de Pixar se apropia aquí de la pegada emocional de una obra de Tennessee Williams (…) una serie de trepidantes secuencias de acción convierten la película en una especie de versión cartoon de ‘La gran evasión’ (…) Puntuación: ***** (sobre 5)” (Nando Salvá: Diario El Periódico)

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6. Bon Appétit, David Pinillos

Bittersweet film

Un cocinero bilbaíno (Unax Ugalde) se traslada a Zurich para trabajar en un reputado restaurante y dar un paso más en su trayectoria. En este contexto  se plantea una telaraña amorosa que recuerda a “El apartamento” de Wilder, pero que se desarrolla por un camino dispar. Con un ritmo ágil, se desenvuelve con una naturalidad sorprendente, la trama discurre en su tiempo, sin prisas y deja disfrutar tanto de la amalgama de idiomas como del camino psicológico y físico que recorren los personajes. Una historia personal, atípica y a la misma vez universal. Una coproducción europea atípica en España. Una muy buena ópera prima, con un final idóneo donde la música de Sigur Ros pone la guinda al pastel.

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5. Buried (Enterrado), Rodrigo Cortés

El milagro es español

93 minutos en un ataúd. La película más atípica y arriesgada del año que ha arrasado por todo el mundo es española, la firma Rodrigo Cortés y los dos motivos de su éxito son tan viejos como el propio cine: un buen guión y una buena dirección. El guión de Chris Sparling llevaba años rodando por Hollywood con muy buenas referencias pero sin nadie que se atreviese a rodarlo, consigue mantenerte en tensión todo el film, con giros de guión muy creíbles pero le falta valentía a la hora de posicionarse y mandar algún tipo de mensaje. En cuanto a la dirección Cortés ofrece un recital de recursos cinematográficos y demuestra todo lo que se puede hacer en un espacio tan minúsculo, quizá le falta algo de sosiego (supongo que por no querer aburrir) y le sobra música que enfatiza demasiado las acciones. Hitchcockiana hasta en los títulos de crédito.

“Un ejercicio de talento cinematográfico que asombraría al propio Hitchcock (…) con un sarcasmo trágico y un punto exagerado que resulta tan entretenido y visual como una carga de indios en un western. (…) Reinolds realiza un trabajo sobrehumano (…) Puntuación: **** (sobre 5)” (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)

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4. The Ghost Writer (El escritor), Roman Polanski

El artesano del cine

Dice Roger Ebert, crítico americano, que Polanski recuerda a los directores del pasado que destacaban por su artesanía y no por sus trucos. Aquí lo vuelve a demostrar, nos ofrece un thriller político tan bien realizado, tan perfecto que parece fácil. Con una trama enrevesada y perturbadora que sin embargo no es lo más destacable del film ya que la factura general releva este aspecto a un segundo plano. Es un cine clásico, redondo, para sentarte y disfrutar, una de esas películas que sin ser ruidosas te recuerda aquello de “que grande es el cine”.

“Un ‘thriller’ de aire ‘hichcockiano’ con el declarado empeño de no molestar. Con pulso, pero sin alardes, (…) tan efectiva como, fuera pretensiones, bien hilada”. (Luis Martínez: Diario El Mundo)

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3. Balada triste de trompeta, Alex de la Iglesia

Maldita España bastarda

Seguramente la película más polarizada -y polarizadora- del año. O la amas o la odias, o te parece una obra de arte o te parece un despropósito. A mi me enamoró. Alex de la Iglesia nos trae un retrato brutal de las dos Españas, un film sesgado y personal, en el cual dos payasos se disputan el amor de una trapecista.

La película comienza con un epílogo en la Guerra Civil, donde un indisciplinado batallón republicano recluta a los payasos de un circo para combatir. Se produce excesiva escena de acción que concluye con uno de los payasos arrestados (Santiago Segura), el hijo de este va a visitarlo a la carcel dónde se produce un diálogo clave “Tú, hijo mío, no podrás ser payaso tonto, te han robado la infancia, tendrás que ser payaso triste: ¡venganza! ¡venganza!” Y es ahí donde se configura Javier el payaso triste que encarna a una España robada, que no fue, y que no le quedó mas que el deseo de venganza.

Tras unos magistrales títulos de crédito que resumen la dictadura,  los dos payasos – las dos españas- luchan por el amor de la trapecista (que simboliza a la propia España). Flojea en la continuidad del guión que no sabe hilar un recital de secuencias excesivas y brutales,  donde se combina el humor con las armas de fuego y en el que hay diálogos antológicos como cuando el payaso triste se encuentra al comando etarra tras el atentado de Carrero Blanco y les pregunta “¿y vosotros de que circo habéis salido?”

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2. Shutter Island, Martin Scorsese

No diga maestro, diga Scorsese

¿Por qué ha hecho tan poco ruido esta película? ¿Por qué no está en las quinielas de todos los premios? ¿Es que Scorsese nos tiene mal acostumbrados? Auténtica obra maestra de Martin Scorsese dónde todo funciona, desde el guión hasta la magnífica interpretación de Leonardo Di Caprio.

La película nos encierra en una isla y nos adentra en la cabeza de Teddy Daniels, un agente federal que llega a la isla/prisión/manicomio para investigar una desaparición, en un viaje trepidante donde nada es lo que parece y donde la tensión psicológica se adueña del film.

Esta tavesía por los fantasmas de Di Caprio recuerda mucho a la sobrevalorada Origen (Inception, Nolan), con la diferencia de que Scorsese imparte magisterio a la hora de rodar los sueños convirtiéndolos en un espectáculo visual y surrealista que deja en muy mal lugar a los efectistas y tramposos sueños que formula Nolan.

“Tiene uno de los guiones más sorprendentes que se recuerdan (…) Magnífica interpretación de DiCaprio (…) La mezcla de terror gótico con lujosa serie B y con terrible drama semioculto es brutal” (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)

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1. The social network (La red social), David Fincher

Una tragedia griega. Me gusta.

En teoría el film trata sobre el nacimiento del Facebook, sobre su fundador Mark Zuckenberg, en teoría… En la praxis el guionista Aaron Sorkin, no ha escrito  “una peli sobre el facebook” ha escrito una obra shakespiriana, una obra sobre el bien y el mal -como conceptos no absolutos-, sobre la amistad, el amor, la traición… esto es una tragedia griega.

Y por si el mejor guión del año no bastase para encumbrar a este clásico instantáneo, da la casualidad que en la dirección está uno de los virtuosos del cine actual: David Fincher. El proclamado por la crítica como sucesor de Coppola realiza con espectacular habilidad controlando los rítmos y los compases de una manera casi excitante. Utiliza el tiempo narrativo para mostrar puntos de vista, contextos y personajes. Hay que destacar también la mejor banda sonora del año compuesta por Trent Reznor y las grandes actuaciones encabezadas por Jesse Eisenberg.

La red social se sirve del cine clásico para definir una época, una generación, tanto social por el retrato que configura, como cinematográfica por volver a demostrar cuales son los elementos para hacer auténtico cine.

“Estamos delante de una obra maestra o, si se prefiere, de una de las películas más estimulantes de los últimos años. Fincher hace algo más que narrar una historia de nuestros días al ritmo casi perfecto que envenena el guión de Aaron Sorkin.” (Luis Martínez: Diario El Mundo)

“Es más que la película del año: ‘The Social Network’ también define la década (…) una moderna ‘Rashomon’ que te tendrá clavado a la butaca (…) Puntuación: **** (sobre 4)” (Peter Travers: Rolling Stone)

“Un clásico instantáneo (…) Fincher se rinde a la maestría del guión (…) En términos de pirotecnia técnica es la película más modesta que ha hecho. Quizá por eso mismo, tal vez sea la mejor. (…) Puntuación: ***** (sobre 5)” (Nando Salvá: Cinemanía)

“Si hubiera justicia, La red social, sería la película que más ‘oscars’ se llevaría en la próxima edición. Nolan pone en ese tapete la efectista Origen y Fincher saca su jugada: en cualquier esquina del siglo XXI hay tragedias griegas que contar. Coppola la habrá visto emocionado, levantando el dedo para señalar a su sucesor. Nolan, aprende.” (Gregorio Belinchón: El País)

 

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Cine: Las 10 mejores películas de 2009

Cómo es habitual en estas fechas, los medios de comunicación y los blogs realizan una serie de resúmenes, retrospectivas y ránkings sobre lo mejor, o peor, que ha dejado el año que se va. Este 2009 ha sido rico cinematográficamente, han estrenado película los directores más importantes del mundo y nos hemos encontrado una serie de “sorpresas” bastante agradables por parte de los nuevos directores. Centrándome en el circuito comercial, voy a hacer un repaso por las 10 mejores películas de 2009.

10. Whatever works (Si la cosa funciona), Woody Allen.

Woody Allen vuelve con una comedia hilarante protagonizada por el gran Larry David que hace de maestro de ceremonias y nos acompaña por un pequeño viaje que se convierte en una optimista oda al pesimismo. El más imaginativo e hilarante Allen, que hace cosas que sólo se le ocurren a él, consigue jugar con el género, con su estilo y con el espectador con tanta facilidad como eficacia. Gracias Woody.

“Pocas comedias recientes contienen tanto vitriolo como ésta, pero lo más inusual es que su negrísimo humor cristaliza en un discurso de propiedades benéficas para la calma espiritual de todo espectador” (Jordi Costa: Diario El País)

9. Le hérisson (El erizo), Mona Achache.

Ópera prima de la francesa Mona Achache, que se inspira en el bestseller “La elegancia del erizo”, y nos narra una bonita historia a través de los ojos de Paloma Josse una niña de 11 años que graba una película casera con la vieja cámara de su padre, mientras trama un plan secreto. A partir de entonces, vemos los encuentros y desencuentros de los distintos inquilinos del lujoso número 7 de la calle Grenelle, en París. Película reflexiva, elegante, poética y atemporal.

8. Gordos, Daniel Sánchez Arévalo.

La sorpresa más agradable que ha dejado el cine español este año. Gordos, es la segunda película de Sánchez Arévalo después de Azuloscurocasinegro con la que dejó un listón muy alto. En este drama-comedia sobre los excesos de la vida, Arévalo nos desnuda a una serie de personajes que tienen en común una terapia por esos “kilos” de más. Rompe continuamente el hilo argumental y nos cuenta con brío, gracia y eficacia la evolución de los personajes sin que perdamos un detalle. Hace uso de su amplio abanico de recursos para hacernos llegar su compleja obra coral, un film tan extraño como estimulante.

“Un film complejo, escrito de una manera deslumbrante, con continuas rupturas del hilo narrativo, pero sin perder jamás la pista de sus personajes. (…) tan irregular como estimulante (…) Puntuación: **** (sobre 5)” (M. Torreiro: Fotogramas)

7. El baile de la Victoria, Fernando Trueba.

Posiblemente la película más controvertida de 2009, por lo menos en la industria española. Seleccionada por la Academia de Cine para los Oscars y machacada por la crítica especializada. Es la adaptación de la novela homónima de Antonio Skármeta, “El baile de la Victoria” que ganó el Premio Planeta, estamos por tanto ante un argumento y una historia bastante potente, que a la suma es lo más destacable de la película. Fernando Trueba hace uso de un lirismo excesivo, con metáforas y recursos en ciertas ocasiones fuera de lugar, se vale de unos recursos técnicos que lejos de darle consistencia a la película, te saca de ella y en ocasiones te introduce en un videoclip de imágenes y sonidos ciertamente inverosímiles.

Aún así la recreación sobre si mismo de Trueba no termina de estropear la película, que se asienta en el, ya mencionado, fuerte soporte argumental y en unas interpretaciones realmente brillantes. Es cierto que quizá Ricardo Darín no brilla tanto como nos tiene acostumbrados; pero no es él, el que debe destacar en el reparto, sino Abel Ayala por quién cruzan las distintas historias y se convierte en nexo de unión entre los personajes. Abel Ayala se erige como el gran protagonista de la película debido a su magnífica actuación, secundado por la deslumbrante Miranda Bodenhofer. En resumen, una película para sumergerte en su poderosa historia y dejarte llevar por sus personajes y sus aventuras en la medida que el ego de Trueba te permita.

6. Up, Pete Docter y Bob Peterson -Pixar-

Poco que decir de la última obra de la factoria Pixar, la compañía de Steve Jobs que ha revolucionado el cine de animación a base de buena técnica y mejores historias que contar (James Cameron, apunta). Up, es el viaje de un anciano que se ve obligado a echar su casa a volar, literalmente, debido a la salvaje expansión urbanística que le amenaza. El principio es épico, pura poesía, un relato sobre el ser humano, el amor y la vida, que hace estremecerte. Cine en estado puro que te rentabiliza el dinero de la entrada con intereses. Después del arrollador comienzo, la historia continua manteniendo la altura, quiza debido a los globos de helio. Luego vienen ciertos clichés propios del cine de animación y de cara al público infantil. Pero, la historia de ese viejo cascarrabias es digna de ver una y otra vez para recrearte con esos genios de Pixar.

5. 500 Days of Summer (500 días juntos), Marc Webb

La mejor película “indie” desde Pequeña Miss Sunshine. 500 Days of Summer es la ópera prima del famoso director de videoclips Marc Webb, que en su primera incursión en el cine nos ha regalado esta pequeña joya. La película pagafantas por excelencia, una comedia romántica, pero sin amor: Chico se enamora de chica. Chica no. Más de uno se sentirá identificado con el protagonista Gordon-Lewit que se enamora de la “enamorable” Zoey Deschanel con el inconveniente que ella no cree en el amor. Una historia con un guión espléndido, guiños cinéfilos y musicales, unos actores idóneos y una realización admirable. La escena “expectación vs realidad” es lo mejor que le ha pasado al género en años.

4. Los abrazos rotos, Pedro Almodovar

Nominada a los Globos de Oro a mejor película extranjera, ganadora de Mejor Música en los Premios de Cine Europeos y nominada también a mejor director y mejor actriz. Hablar de Almodovar es hablar de Cine con mayúsculas, aunque esta película haya sido maltratada por un sector de la crítica; Pedro se vale de una mezcla de géneros en el que predomina el Melodrama, con un toque de Cine Negro, para contarnos una historia de amor y pérdida que se prolonga en el tiempo. Técnicamente Almodovar es un ser superior al que no se le puede reprochar nada; maneja los tiempos del cine y juega con ellos eficazmente. Además, el director manchego se vale de su maestría habitual para conseguir mezclar pasión, drama y humor en su universo habitual; apoyado en unos actores principales colosales (Homar y Cruz) y unos secundarios que no desmerecen, la historia toca el cielo con algunas escenas magistrales, pero de cae un poco en otras dejando un sabor final agridulce.

3. Celda 211, Daniel Monzón.

Cómo una mecha que se consume lentamente, el film abre con una lenta e impactante escena de esas que obliga a cerrar los ojos a parte del patio de butacas. A partir de ahí, cuando se consume la mecha, explota una bomba de tensión que nos acompañará el resto de la película. Un ritmo frenético, un guión muy bien entrelazado, acción en estado puro y un reparto de actores excepcional. Sorprendentes secundarios, como Carlos Bardem en su papel de preso colombiano, y buena actuación del protagonista Alberto Ammann. Pero si hay que destacar algo de esta película es a Luis Tosar que deja de ser un actor para convertirse en un gigante que ocupa plano tras plano con una maestría espectacular, el Goya lo tiene asegurado y de todas las películas del año Luis Tosar nos regala la mejor interpretación.

“Una de las mejores películas que ha hecho el cine español en mucho tiempo (…) Una narración tensa y compleja en la que todo posee fuerza, suspense, desasosiego y veracidad. Pasa volando y perdura en el recuerdo (…) Impresionante recital de Luís Tosar” (Carlos Boyero: Diario El País)

2. El secreto de sus ojos, Juan José Campanella

Dejamos el cine, para hablar de CINE, una película que el tiempo la tratará como merece: obra maestra. Campanella coge cine negro, drama, romance y thriller, le da su particular toque de humor, lo coloca en un contexto político-histórico-social y nos pone encima de la mesa un argumento que sale de la pantalla para meterse dentro de ti y dejarte sin aliento hasta que aparecen los títulos de crédito. Es una de esas películas que no te cansas de ver y en cada visionado rescatas detalles que antes no habías visto y te hace sentir la película más gigante una vez tras otra. Ricardo Darín da una clase de como va esto de la interpretación y lo apoyan unos actores superlativos, uno tras otro, uno tras otro… Además nos deja la mejor secuencia del año, la escena del campo de futbol, donde nos introduce en las entrañas de un partido de futbol a través de un plano espectacular y nos muestra una persecución de esas que te deja sin aliento, un 10. Estamos ante uno de esos films que te obligan a dar las gracias a los Hermanos Lumiere por haber inventado esto del cine.

“Estamos en el territorio del gran cine, del clasicismo, de un universo tan rico como complejo en el que todo tiene sentido, te envuelve, te sugiere, te implica y te conmueve.” (Carlos Boyero: Diario El País)

“Magistral (…) La fórmula perfecta del cine emocional, quizá sentimental. (…) Unos diálogos hilvanados con muchísima gracia; una trama en espiral que se agarra al estómago (…) interpretaciones memorables” (Luis Martínez: Diario El Mundo)

1. Inglorius Basterds (Malditos Bastardos), Quentin Tarantino

Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Jackie Brown, Kill Bill, Death Proof... con esta breve pero intensa filmografía eres consciente que cuando te sientas en la butaca para ver la nueva obra del señor Quentin vas a disfrutar como un enano. Pero con Inglorius Basterds, Tarantino ha ido un paso más allá, había muchas expectativas sobre su incursión en el género bélico y las ha cumplido, vaya si las ha cumplido, Malditos Bastardos es su mejor película a la altura de su obra maestra Pulp Fiction. Cada secuencia de la película es una pequeña obra maestra en la que hay que recrearse. Jean Luc Godard dijo de Tarantino: “la diferencia entre Tarantino y yo es que el cine vive en mí, mientras que él vive en el cine”. Se nota que Quentin vive en el cine, es el director que mejor sabe mezclar los géneros y mejor los sabe tratar. Al principio de la película nos regala una escena de auténtico Western en la que nos descubre a un magistral Christoph Waltz que interpreta al general Hans Landa, Waltz te hace adorar a ese “maldito” nazi… se llevó el premio a mejor actor en Cannes y  seguramente hará lo propio en los Oscar. Una historia bifurcada de venganza en la que Tarantino se permite el lujo de jugar con la historia, pero a él le dejamos, ha cerrado el ciclo de la Segunda Guerra Mundial, se ha reinventado y nosotros lo hemos disfrutado.

“Revisionismo pop. (…) Su gloria está en el exceso, (…) en mezclar diálogos perfectos y recursos visuales deliberadamente estridentes y, por supuesto, en atreverse a proponer una realidad alternativa” (Jordi Costa: Diario El País)

“Notablemente brillante. Con tanto carácter como su título, es una película maravillosamente interpretada que trastoca las expectativas todo el rato. Y puede que tenga la dirección y escritura más segura y audaz de la carrera de QT.” (Chris Hewitt: Empire)

“Al infierno con los libros de historia; Tarantino libra su propia guerra. (…) una gran, valiente y audaz película bélica (…) Puntuación: **** (sobre 4).” (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)

Quizá me dejo algunas películas en el tintero, algunas que podrían estar y otras que deberían. No he visto La cinta blanca de Haneke, Up in the air de Reitman o City of Life and Death de Lu Chuan, las tres muy bien recibidas, la primera y la tercera ganadoras en Cannes y San Sebastián respectivamente. Otras grandes producciones que no están son Ágora de Amenabar, que bien podría entrar en la cola de la lista, o Avatar de James Cameron, considerada por muchos como una gran película y por otros tantos como el mayor timo del año, un film cuyos efectos especiales son inversamente proporcionales a su guión. En definitiva es una lista, y como todas las listas son personales.

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Festival de Málaga 12: El ataque de las chonis

Si el Festival de Málaga fuera una película, se podría llamar: Festival de Málaga 12, el ataque de las chonis. Sería un film protagonizado por un escuadrón de quinceañeras hormonadas a la caza de rostros televisivos. Las hordas de jóvenes que inundan las calles convierten Málaga en una ciudad sitiada por la histeria, el descontrol y los gritos. En el reino de las chonis no hay reglas, no hay ley, Málaga es una suerte de Sin City dirigida por Bigas Luna.

Carreras, llantos, famosos, gritos, autógrafos, besos, fotos… ¿cine? “Si claro, la peli de Mario Casas tía”. Si en 2007 fue Hugo Silva y en 2008 Miguel Ángel Silvestre (el duque) este año el petado actor Mario Casas es el centro de todas las miradas. Provoca un caos hormonal allá por donde va, descontrol que tuvo como punto álgido el pasado fin de semana con el estreno de “Fuga de Cerebros” comedia gamberra, mamporrera y zafia que baja el nivel del infravalorado cine español. Industria patria que no tiene más remedio que ondear la bandera blanca de la derrota y postrarse ante lo que de verdad interesa a la muchachada malagueña: el famoseo.

El hotel AC de Málaga esta tomado permanentemente por unas 100 niñas (muchas acompañadas por sus madres). Los actores ya no se atreven a pisar la calle y mucho menos sin escolta, medida que ha tenido que adoptar Hugo Silva, harto del acoso que sufrió en pasadas ediciones. Ciertos cineastas comparan a estas niñas con gaviotas: “estás arriba en la habitación del hotel, y las oyes chillar, son como gaviotas peleando por comida”. Están en todas partes, algunas incluso infiltradas en el propio hotel, sus padres les han pagado habitaciones para que puedan abordar a los actores dentro. Por supuesto el fenómeno fan no entiende de peligros, asaltar coches en marcha o golpear las ventanillas de los vehículos son el abc de cómo comportarse cuando se alcanza el paroxismo.

Mientras, el resto de protagonistas del festival los que no aparecen en televisión, los que no interesan, corren distinta suerte. La jefa de prensa que acompañó a Mario Casas en coche hasta el Teatro Cervantes fue recibida por ello a gritos de “¡Zorra, zorra!”, sin embargo el emblemático Santiago Carrillo, uno de los personajes más destacados del siglo XX, fue recibido con fotos y autógrafos pero no por la admiración de las jóvenes sino porque “si está en la alfombra roja, ese señor mayor debe ser famoso, ¿no?”. La gente de a pie tampoco está a salvo, estás tranquilamente tomando algo en alguna terraza del centro y cuando menos te lo esperas… ¡Zasca! Ahí están, personillas que no levantan más de metro y medio del suelo te preguntan ansiosas si algún famoso a entrado en el bar. ¡Qué miedo!

Por una semana el Festival de Málaga provoca alergias y pasiones, filias y fobias, y parte la ciudad en dos, la gente que vive el cine dentro de las salas y la gente que acosa a los actores fuera de ellas. Dos visiones opuestas que conviven y se palpan en el ambiente, se respira pasión por el cine y fiebre por el famoseo, pesando más, muy a mi pesar, esto último. El Festival de Málaga es posiblemente el único festival del mundo que tiene su esencia en la calle, en el glamour de barrio. ¿Qué pasaría si dejasen de proyectar películas y siguiesen trayendo a los famosillos de la tele?, ¿alguien se daría cuenta?

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Cultura: “Camino”, retrato del Opus Dei

Camino es la última película de Javier Fesser, la flamante triunfadora de la pasada edición de los Goya. Narra una historia ficticia basada en varias historias reales; entre ellas, el caso de Alexia González-Barros, actualmente en proceso de beatificación. El film relata la historia de Camino, una niña perteneciente a una familia del Opus Dei que sufre una grave enfermedad. Esta circunstancia le hace vivir paralelamente dos acontecimientos: su primer amor y su ineludible muerte.

122090476648c5873ec4b3dgLa película goza de un plantel de actores bastante acertado; Carme Elías, en particular, está pletórica en su papel de madre religiosa, convence tanto que aterra. Nerea Camacho hace de Camino en un papel complicado, está a la altura, no desentona. Por lo demás, aunque ciertos personajes están dibujados con un perfil rayando lo tópico, Fesser consigue un reparto por encima del aprobado. Lo peor: abusa bastante del melodrama y de la “lágrima fácil” y, quizá, las escenas fantásticas de los sueños de Camino en ciertas situaciones resultan irrelevantes y prescindibles. El film concluye con un entramado complejo, bien construido, una carambola dificil pero acertada. Así las cosas, nos encontramos ante una película notable cuyos defectos no desvirtuan sus puntos fuertes: su contundencia y su fuerza.

Lo jugoso del film es la radiografía que hace Fesser del Opus Dei, sin meterse en camisa de once varas, consigue una visión neutral, convincente y veraz. Deja a un lado la interpretación personal lo que permite que la sinrazón de la “Obra” caiga por su propio peso. En la película, la secta manipula e interpreta a su manera la vida de una niña con el fin de conseguir sus objetivos. Lejos de cuestionar la religión en sí, asunto que aborda por la tangente, Fesser denuncia el fanatismo de la secta de Escrivá de Balaguer y su modo de entender la religión de una forma radical, carente de lógica y que desvirtua al individuo.

El Opus Dei se caracteriza por llevar al extremo el mensaje de una Iglesia, ya de por si extrema, ejerciendo un proselitismo agresivo y un sectarismo enfermo. Reduce a lo insignificante el valor de la vida humana subyugandola a Dios. Resulta inhumano el insulto a la vida que hace el sector que ahora la defiende a golpe de pancarta. Decir que viven anclados en la sociedad del medievo sería un error, una falta de respeto para sociedad de aquella época, despliegan tal desprecio por lo humano y lo mundano que no parecen de este planeta. Fesser consigue hacer un retrato del Opus Dei que ilustra y horroriza a partes iguales.

En resumen, un film para la reflexión, para el análisis, para darnos cuenta que el integrismo no se esconde “en remotas montañas”. El Opus Dei es una lacra social para todo aquel individuo que ama al ser humano, persigue el progreso y disfruta la vida.

Gonzalo Ballesteros

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Cultura: Mi nombre es Harvey Milk, y he venido a reclutaros

Milk (Mi nombre es Harvey Milk en España, por eso de que las distribuidoras españolas le ponen a las películas el título que nos da la gana) de Gus Van Sant (Elephant) es la última película que protagoniza Sean Penn y por la que ganó el Oscar a mejor actor, por encima de su “hermano” Mickey Rourke, en la pasada edición. Es un film biográfico sobre la figura de Harvey Milk, el primer político abiertamente homosexual que en 1977 consiguió un cargo público en EEUU.

Gus Van Sant nos narra el film de una forma dinámica, cambiante, dónde mezcla la ficción y el documental de forma eficaz; para lo que se vale de un guión bastante notable (Oscar a mejor guión original) en los cuales los personajes están construidos a la perfección. Nos cuenta la historia política de Milk, desde que se muda a San Francisco hasta que es asesinado un año después de obtener un cargo público. Muestra, además, la transformación que vive San Francisco en esa época y la serie de acontecimientos sociales que desencadena el debate sobre la homosexualidad en la sociedad americana.

mi-nombre-es-harvey-milk-con-sean-penn1El éxito de la película puede entenderse gracias al llamado efecto Obama, un hombre carismático que trae la esperanza y el cambio, política americana en estado puro. Milk lucha por la defensa de los derechos civiles gays, por un reconocimiento lógico y merecido que, sin embargo, supone un profundo cambio en la sociedad de la época. Abrió, a trancas y a barrancas, las puertas hacia la consecución de los derechos homosexuales (derechos que en muchos países aún quedan muy lejos). Fue un brillante activista político y un autentico líder. Hecho indudable al ver como Milk se abre paso en una sociedad muy cerrada para “reclutar” adeptos a su causa, como promueve la movilización de un colectivo fantasma y como activa la lucha callejera y las manifestaciones gays.

Harvey Milk es uno de esos personajes que marca a las generaciones posteriores. Una historia esperanzadora dentro de la política, un puñetazo sobre la mesa contra las injusticias sociales, una figura para seguir creyendo en la lucha política y en la defensa de los ideales. Un hombre comprometido con su causa, en la que volcó cuerpo y alma, como refleja bien la película: “si una bala atraviesa mi cerebro, dejad que esa bala destruya las puertas de todos los armarios”.

Gonzalo Ballesteros.

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Cultura: el Che y el cine.

Médico, escritor, guerrillero, político y revolucionario argentino cubano. Para algunos un libertador, un hombre que luchó contra las injusticias sociales y por la libertad; para otros un asesino y un criminal. Levanta pasiones y no deja indiferente a nadie. No cabe duda que Ernesto Guevara, “el Che”, es uno de los iconos del siglo XX, aquel que Jean-Paul Sartre definió como “el ser humano más completo de la historia”.

Es de esperar que un personaje de tal calibre tenga un peso fundamental en la cultura. Ha sido una fuente de inspiración para escritores y compositores; existen numerosas poesías referidas a él, como Tristeza en la muerte de un héroe de Pablo Neruda; así como canciones entre las que destaca la mítica Hasta siempre Comandante de Carlos Puebla. En fotografía hay que citar obligatoriamente la llamada foto de Korda, una instantánea que se recuperó de un cajón siete años después de la muerte de Guevara para convertirse en la más famosa fotografía e icono del siglo XX.

cheHistóricamente el séptimo arte ha sido, quizá, algo rácano con una figura tan trascendental en nuestra era. Dejando a un lado el lamentable film Che! de Richard Fleischer, cuyo guión es un panfleto anticomunista, hemos tenido que esperar hasta el 2008 para que el tándem Steven Soderbergh – Benicio del Toro realice algo digno alrededor de la figura de Ernesto Guevara. El director norteamericano Steven Soderbergh ha realizado un biopic de Guevara algo ambiguo pero acertado, nos relata la historia del Che desde que conoce a Fidel Castro y se lanza con él hacia la revolución en Cuba hasta su muerte en Bolivia.

Originalmente la película constaba de una sola parte y así se proyectó en el festival de Cannes pero, dada la extensión de la cinta, por motivos comerciales se dividió en dos partes: Che: el argentino y Che: guerrilla. Guevara es un personaje complejo y polémico por eso una película sobre él se esperaba con escepticismo, la línea que separa lo objetivo de lo parcial es casi imperceptible en esta ocasión y más aún cuando se trata de un director norteamericano. Pero, un inteligente Soderbergh, que se basa en los diarios del propio Che para dar verosimilitud, guarda la distancia suficiente y obligada para conseguir darle credibilidad y objetividad al film llegando incluso a pecar de documental y didáctica. Esto aplica a la película un matiz un tanto frío, distante y deshumanizado, circunstancia que salva el propio Guevara con sus discursos solidarios, revolucionarios, empáticos, didácticos y éticos. Si hay algo irrefutable en Che: el argentino y Che: guerrilla es la idoneidad de que Ernesto Guevara sea encarnado por Benicio del Toro. Clava su personaje con una eficiencia proporcional a la dificultad del papel. Mickey Rourke y Sean Penn empequeñecen al lado del enorme del Toro. Está soberbio, le pone tal entrega y corazón a las palabras del Che que adquiere una magnitud épica, a la altura del mito.

Pese a la notable adaptación del personaje que ha hecho Soderbergh, es pretencioso pensar que podemos resumir el mito en cuatro horas de película. El Che fue un personaje de tal magnitud que haría falta un estudio profundo y delicado para llevar a la praxis el que seguramente fue el personaje mas apasionante e ilusionante del siglo XX. Una figura valiente, insobornable, invencible ideológicamente, indomable, implacable, impactante, admirable, una de esas personas que hacen más perfecta la raza humana.

La complejidad de Ernesto Guevara hace indispensable un conocimiento previo sobre su figura y su pensamiento antes de ver el film, para lo cual es recomendable ver Diarios de motocicleta de Walter Salles (basado de nuevo en diarios del propio Guevara). Dónde se narra la odisea que vivió Ernesto Guevara, cuando era un joven estudiante de medicina de 23 años, y que le llevó a recorrerse con un amigo el continente latinoamericano en motocicleta. Viendo esta película se puede comprender un poco mejor los motivos que llevaron al Che a dedicar su vida a luchar al lado de los oprimidos, a velar por la justicia y a perseguir una patria global que aflore lo mejor cada individuo. Él, más que nadie, creía en el amor y creía en el ser humano. El propio Guevara lo resume excepcionalmente cuando dijo aquello de que “el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor: amor a la humanidad, amor a la justicia y amor a la verdad”.

Gonzalo Ballesteros.

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