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Los ojos que habitamos

Es encomiable cuando los directores, refiriéndome a autores, se desmarcan de “su cine” y se atreven a salirse del patrón que les encasilla. Por ejemplo, disfruté cuando Woody Allen se disfrazó de Hitchcock en Match Point (2005) e incluso cuando Michel Gondry aparcó su trayectoria independiente para realizar la gamberra y comercial The Green Hornet (2010). Muchas veces el resultado no es el deseado, o no encaja con lo que el público espera, entiendo que haya gente que dilapide estas canitas al aire en las filmografías de los directores. Pero, por otro lado, en algunos casos estas excepciones en forma de películas consiguen atraer a un público que normalmente está más alejado o es escéptico ante la forma de hacer cine de un director.

Este puede ser el caso de La piel que habito, si la filmografía de Almodovar fuese un mueble del Ikea, nos encontramos ante la pieza que sobra y no sabemos muy bien dónde encajar. De ahí que sea harto dificil presuponer si esta película gustará tanto a los fieles a Almodovar, como a los reacios a su cine.

En lo puramente cinematográfico, Almodovar tiene entre las manos un guión magnífico que sin embargo se muestra apresurado en mostrar, sin dejar tiempo al reposo que merece la dimensión de lo expuesto. Sacrifica los tiempos en pos de una tensión, que si bien es continua, sería más disfrutable con sosiego y dejando respirar la película. Me quedo con la amarga sensación de haber visto una gran idea desaprovechada por la velocidad a la que pasa. ¿Dónde está el riesgo Almodovar?

El efecto Gordon Willis.

Hace meses en su videoblog, el inefable crítico de cine Carlos Pumares nos relataba exhasperado el que podemos bautizar “efecto Gordon Willis”; Pumares contaba indignado como en diversos festivales el público comenzaba a reirse cuando aparecían los característicos créditos de los films de Woody Allen (letras blancas sobre fondo negro) “Director de fotografía: Gordon Willis y la gente ‘ja, ja, ja’. Lo juro, ¿eh?.”

Lejos de entrar en la veracidad del relato, lo que si es cierto es que muchas veces el público – e incluso la crítica- entra a la sala sugestionado y acarreando un saco de prejuicios acerca de lo que se dispone a ver. Debe resultar incómodo, en este caso, disponerse a ver un nuevo film almodovariano y encontrarse con la menos almodovariana de sus películas. Su marca autoral queda marginada a ciertos detalles sueltos y una magistral, pero insuficiente, escena final.

En la presentación de La piel que habito en Cannes, la película fue muy bien recibida, pero en el transurso de su proyeccón levantó algunas risas inesperadas, cuando fue preguntado por ello, Almodovar negó cualquier indicio de comicidad en la cinta y no entendió el origen de las risas. ¿Efecto Gordon Willis? Ésta situación fue aprovechada por críticos como Carlos Boyero para tumbar la película argumentando que roza el ridículo hasta tal punto que provoca risa.

La semana posterior a su estreno, me dispuse a ver La piel que habito en una centrica sala de cine en Madrid. Minutos antes de que se apagaran las luces me encontraba rodeado de un público que hablaba de las genialidades del cine del director manchego. Estábamos, por tanto, ante un público entregado, con la ovación entre las manos antes de comenzar. En momentos puntuales de la película, momentos muy dramáticos en los que el argumento hacía malabarismos para no caer de la fina cuerda de la verosimilitud, cierta parte del público reaccionó con risas. ¿Tenía razón Boyero y la película cae en un ridículo que provoca carcajadas? Podría tenerla si no fuera porque este público no reaccionó con risas frente a lo inverosimil, sus carcajadas eran de gozo, recreándose en el genial humor de Almodovar que en este caso no existía, o al menos no era voluntario, y así lo manifestaban al final de la proyección poniéndo énfasis en esos momentos de humor… digamos, fantasma.

En este punto, y desestimando la pobre crítica de Boyero que tiene ecos de rencilla personal, sólo hay dos teorías que expliquen lo ocurrido: o los autores no saben desencasillarse de su estilo de cine y aflora de forma subconsciente siempre aquel cine por el cual se les conoce (Almodovar y la comedia), o bien, el público muchas veces se predispone en su butaca sugestionado e independientemente de lo que vea la reacción es la misma.

Haciendo un ejercicio de imaginación, me pregunto que pasaría si La piel que habito se visionara desconociendo su autoría, a lo mejor en ese caso nuestra respuesta ante la película sería mas sincera y libre y si así fuera quizá el problema se halla en los ojos que habitamos.

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Las 10 mejores películas de 2010

Cierro 2010 con la lista de las 10 mejores películas del año, un año bastante flojo en general con apenas un puñado de films que merezcan la pena. Son las películas estrenadas en 2010 en salas comerciales.

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10. You will met a tall dark stranger (Conocerás al hombre de tus sueños) Woody Allen

Ey, Woody, otra vez tú

Todos los años en la cita anual con el nuevo film del genio de Manhattan, la pregunta es la misma: ¿será una obra maestra o una más? En esta ocasión es una más, pero la cuestión es que la “mediocridad” de Allen (si es que se puede llamar así) supera a la mayoría de películas del año. Esta vez nos trae una película coral donde la ligereza del tono contrasta con lo profundo del mensaje: sólo los tontos son felices.

“Woody Allen divierte. (…) otro recital de inteligencia y lucidez (…) comprensión de todos los anhelos, miedos, miserias, engaños y grandezas de la condición humana.” (Carlos Boyero: Diario El País)

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9. Scott Pilgrim VS The World, Edgar Wright

La comedia romántica 2.0

La apuesta es la siguiente: Michael Cera encarna a un freak que se enamora de una chica y para conquistarla tiene que luchar a ritmo de videojuego contra sus siete malvados ex-novios orquestados por Jason Schwartzman. Edgar Wright sabe combinar a la perfección la estética de cómic, el punk-rock, los videojuegos, el humor irreverente… y el resultado es un éxito rotundo. Aplaudida por la crítica, sin embargo, un fracaso en taquilla.


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8. Elisa K, Judith Colell y Jordi Cadena

Lección de cine

Elisa, es una niña de 11 años a la que le sucede algo terrible que quedará en el olvido hasta que 14 años después recuerda lo ocurrido. Y con este guión dos realizadores nos traen un ejercicio de estilo espectacular: en una primera parte nos cuenta el pasado con necesario blanco y negro, planos largos y estáticos que contrastan con una segunda parte en la que el color, la cámara al hombro y el nervio se adueñan del film.

“Cadena y Colell cuentan la historia con un pudor extraordinario, un uso magistral de la elipsis y un cuidado extremo de la puesta en escena (…) es un ejemplo magnífico de cine de autor moderno” Puntuación: **** (sobre 5)” (M. Torreiro: Fotogramas)

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7. Toy Story 3, Lee Unkrich

Juguete maestro

Pixar, esa fábrica de sueños (y de buenas películas) que se sacó de la manga Steve Jobs (CEO de Apple) no deja de sorprendernos. Esta vez cierra la triología de su buque insignia Toy Story. Un espléndido guión, con personajes esenciales y un sentido del ritmo y la acción espectacular. Pixar no deja de dar motivos para que una película de animación sea nomidada en los Oscar a mejor película, he aquí una obra maesta.

“El fantasioso universo de Pixar se apropia aquí de la pegada emocional de una obra de Tennessee Williams (…) una serie de trepidantes secuencias de acción convierten la película en una especie de versión cartoon de ‘La gran evasión’ (…) Puntuación: ***** (sobre 5)” (Nando Salvá: Diario El Periódico)

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6. Bon Appétit, David Pinillos

Bittersweet film

Un cocinero bilbaíno (Unax Ugalde) se traslada a Zurich para trabajar en un reputado restaurante y dar un paso más en su trayectoria. En este contexto  se plantea una telaraña amorosa que recuerda a “El apartamento” de Wilder, pero que se desarrolla por un camino dispar. Con un ritmo ágil, se desenvuelve con una naturalidad sorprendente, la trama discurre en su tiempo, sin prisas y deja disfrutar tanto de la amalgama de idiomas como del camino psicológico y físico que recorren los personajes. Una historia personal, atípica y a la misma vez universal. Una coproducción europea atípica en España. Una muy buena ópera prima, con un final idóneo donde la música de Sigur Ros pone la guinda al pastel.

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5. Buried (Enterrado), Rodrigo Cortés

El milagro es español

93 minutos en un ataúd. La película más atípica y arriesgada del año que ha arrasado por todo el mundo es española, la firma Rodrigo Cortés y los dos motivos de su éxito son tan viejos como el propio cine: un buen guión y una buena dirección. El guión de Chris Sparling llevaba años rodando por Hollywood con muy buenas referencias pero sin nadie que se atreviese a rodarlo, consigue mantenerte en tensión todo el film, con giros de guión muy creíbles pero le falta valentía a la hora de posicionarse y mandar algún tipo de mensaje. En cuanto a la dirección Cortés ofrece un recital de recursos cinematográficos y demuestra todo lo que se puede hacer en un espacio tan minúsculo, quizá le falta algo de sosiego (supongo que por no querer aburrir) y le sobra música que enfatiza demasiado las acciones. Hitchcockiana hasta en los títulos de crédito.

“Un ejercicio de talento cinematográfico que asombraría al propio Hitchcock (…) con un sarcasmo trágico y un punto exagerado que resulta tan entretenido y visual como una carga de indios en un western. (…) Reinolds realiza un trabajo sobrehumano (…) Puntuación: **** (sobre 5)” (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)

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4. The Ghost Writer (El escritor), Roman Polanski

El artesano del cine

Dice Roger Ebert, crítico americano, que Polanski recuerda a los directores del pasado que destacaban por su artesanía y no por sus trucos. Aquí lo vuelve a demostrar, nos ofrece un thriller político tan bien realizado, tan perfecto que parece fácil. Con una trama enrevesada y perturbadora que sin embargo no es lo más destacable del film ya que la factura general releva este aspecto a un segundo plano. Es un cine clásico, redondo, para sentarte y disfrutar, una de esas películas que sin ser ruidosas te recuerda aquello de “que grande es el cine”.

“Un ‘thriller’ de aire ‘hichcockiano’ con el declarado empeño de no molestar. Con pulso, pero sin alardes, (…) tan efectiva como, fuera pretensiones, bien hilada”. (Luis Martínez: Diario El Mundo)

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3. Balada triste de trompeta, Alex de la Iglesia

Maldita España bastarda

Seguramente la película más polarizada -y polarizadora- del año. O la amas o la odias, o te parece una obra de arte o te parece un despropósito. A mi me enamoró. Alex de la Iglesia nos trae un retrato brutal de las dos Españas, un film sesgado y personal, en el cual dos payasos se disputan el amor de una trapecista.

La película comienza con un epílogo en la Guerra Civil, donde un indisciplinado batallón republicano recluta a los payasos de un circo para combatir. Se produce excesiva escena de acción que concluye con uno de los payasos arrestados (Santiago Segura), el hijo de este va a visitarlo a la carcel dónde se produce un diálogo clave “Tú, hijo mío, no podrás ser payaso tonto, te han robado la infancia, tendrás que ser payaso triste: ¡venganza! ¡venganza!” Y es ahí donde se configura Javier el payaso triste que encarna a una España robada, que no fue, y que no le quedó mas que el deseo de venganza.

Tras unos magistrales títulos de crédito que resumen la dictadura,  los dos payasos – las dos españas- luchan por el amor de la trapecista (que simboliza a la propia España). Flojea en la continuidad del guión que no sabe hilar un recital de secuencias excesivas y brutales,  donde se combina el humor con las armas de fuego y en el que hay diálogos antológicos como cuando el payaso triste se encuentra al comando etarra tras el atentado de Carrero Blanco y les pregunta “¿y vosotros de que circo habéis salido?”

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2. Shutter Island, Martin Scorsese

No diga maestro, diga Scorsese

¿Por qué ha hecho tan poco ruido esta película? ¿Por qué no está en las quinielas de todos los premios? ¿Es que Scorsese nos tiene mal acostumbrados? Auténtica obra maestra de Martin Scorsese dónde todo funciona, desde el guión hasta la magnífica interpretación de Leonardo Di Caprio.

La película nos encierra en una isla y nos adentra en la cabeza de Teddy Daniels, un agente federal que llega a la isla/prisión/manicomio para investigar una desaparición, en un viaje trepidante donde nada es lo que parece y donde la tensión psicológica se adueña del film.

Esta tavesía por los fantasmas de Di Caprio recuerda mucho a la sobrevalorada Origen (Inception, Nolan), con la diferencia de que Scorsese imparte magisterio a la hora de rodar los sueños convirtiéndolos en un espectáculo visual y surrealista que deja en muy mal lugar a los efectistas y tramposos sueños que formula Nolan.

“Tiene uno de los guiones más sorprendentes que se recuerdan (…) Magnífica interpretación de DiCaprio (…) La mezcla de terror gótico con lujosa serie B y con terrible drama semioculto es brutal” (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)

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1. The social network (La red social), David Fincher

Una tragedia griega. Me gusta.

En teoría el film trata sobre el nacimiento del Facebook, sobre su fundador Mark Zuckenberg, en teoría… En la praxis el guionista Aaron Sorkin, no ha escrito  “una peli sobre el facebook” ha escrito una obra shakespiriana, una obra sobre el bien y el mal -como conceptos no absolutos-, sobre la amistad, el amor, la traición… esto es una tragedia griega.

Y por si el mejor guión del año no bastase para encumbrar a este clásico instantáneo, da la casualidad que en la dirección está uno de los virtuosos del cine actual: David Fincher. El proclamado por la crítica como sucesor de Coppola realiza con espectacular habilidad controlando los rítmos y los compases de una manera casi excitante. Utiliza el tiempo narrativo para mostrar puntos de vista, contextos y personajes. Hay que destacar también la mejor banda sonora del año compuesta por Trent Reznor y las grandes actuaciones encabezadas por Jesse Eisenberg.

La red social se sirve del cine clásico para definir una época, una generación, tanto social por el retrato que configura, como cinematográfica por volver a demostrar cuales son los elementos para hacer auténtico cine.

“Estamos delante de una obra maestra o, si se prefiere, de una de las películas más estimulantes de los últimos años. Fincher hace algo más que narrar una historia de nuestros días al ritmo casi perfecto que envenena el guión de Aaron Sorkin.” (Luis Martínez: Diario El Mundo)

“Es más que la película del año: ‘The Social Network’ también define la década (…) una moderna ‘Rashomon’ que te tendrá clavado a la butaca (…) Puntuación: **** (sobre 4)” (Peter Travers: Rolling Stone)

“Un clásico instantáneo (…) Fincher se rinde a la maestría del guión (…) En términos de pirotecnia técnica es la película más modesta que ha hecho. Quizá por eso mismo, tal vez sea la mejor. (…) Puntuación: ***** (sobre 5)” (Nando Salvá: Cinemanía)

“Si hubiera justicia, La red social, sería la película que más ‘oscars’ se llevaría en la próxima edición. Nolan pone en ese tapete la efectista Origen y Fincher saca su jugada: en cualquier esquina del siglo XXI hay tragedias griegas que contar. Coppola la habrá visto emocionado, levantando el dedo para señalar a su sucesor. Nolan, aprende.” (Gregorio Belinchón: El País)

 

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Las 10 mejores fotografías de 2010

Bajo una amplia diversidad de criterios: estéticos, contenido implícito, explícito, instantaneidad, unicidad… Estas son bajo mi punto de vista las diez mejores fotografías de este año que acaba.

Nota: Todas están sacadas de la galería “The Big Picture” que ha recogido las instantáneas mas importantes del 2010 y que puedes ver íntegras aquí, aquí y aquí.

10. Tragedia en el petróleo, Jiang Hee / Greenpeace / REUTERS

En el mar cubierto por una gruesa capa de petróleo, dos bomberos chinos, Zheng Zhanhong (centro) y Han Xiaoxiong (superior derecha) intentan rescatar a su compañero Zhang Liang (sólo la mano visible) de ahogarse bajo la mancha de petróleo. China, 20 de julio de 2010. Zhang Liang fue incapaz de resurgir, y se ahogó.

 

9. El mundial de África, Clive Mason / Getty Images

Un seguidor de los Bafana Bafana ondea una bandera de Sudáfrica en los prolegomenos de la inauguración del Mundial de fútbol. Sudáfrica, 9 de Junio de 2010.

 

 

8. El mayor desastre ecológico del planeta, Charlie Riedel / AP Photo

Un pájaro sumido en petróleo en la playa de East Gran Terre, Louisiana. Estados Unidos, 3 de Junio de 2010. El desastre producido en el Golfo de México, donde el crudo emanó durante tres meses, es una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia.

7. The Police, Oli Scarff / Getty Images

Policías antidisturbios toman el puente de Westminster para controlar las protestas estudiantiles provocadas por la decisión del gobierno británico de triplicar el precio de las matriculas universitarias. Londres, 9 de Dicimebre de 2010.

 

6. ¿Juego de niños?, Raheb Homavandi / REUTERS

Un soldado italiano de la OTAN hace guardia mientras un niño afgano le apunta con su pistola de juguete desde el interior de la prisión de Herat. Afganistan, 14 de Septiembre de 2010.

5. Puesta de sol en el fin del mundo, Bill Greene / Boston Globe

A las afueras de Puerto Príncipe los cadáveres de las víctimas del terremoto de Haití son apilados en las cunetas. Haití, 15 de Junio de 2010.

 

4. Socavón al centro de la tierra, Casa Presidencial / REUTERS

Enorme agujero de 30 metros de diámetro y más de 60 de profundidad provocado por la tormenta tropical Agatha en Guatemala. El hundimiento se tragó una fábrica de ropa que fue cerrada solamente una hora antes de que se formara el socavón.

3. Chile entre los escombros, Roberto Candia / AP Photo

Un hombre de Pelluhue, a unos 322 kilómetros al sureste de Santiago, muestra una bandera chilena rescatada de los escombros tras las el terremoto. Chile, 28 de Febrero de 2010.

 

2. Luchemos, una vez más. François Mori / AP Photo

Estudiantes se manifiestan en París en contra de la reforma de las pensiones. Francia, 14 de Octubre de 2010.

1. La venganza del toro, Domingo Botan / AP Photo

En la Feria de San Isidro, el torero Julio Aparicio es corneado por un toro que le perfora la garganta. Madrid, 21 de Mayo de 2010.


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Yo… y la Ley Sinde

No contento de compartir titular con un tema de rabiosa actualidad, lo antepongo, lo acentúo espacialmente, lo priorizo cual solípedo refrán. Tal derroche de egocentrismo no es gratuito, me siento y me sé protagonista en esta cuestión, una ley que me concierne porque me legisla como parte implicada, y aunque no fuera así -que mis dudas tengo-, me atañe por legislación contemporánea a mi generación. Pertenezco a la hornada de humanos la cual se desvirgó antes con el P2P que con otros sujetos bípedos. Una generación que ha devorado cultura a través del ordenador y a llegado a contenidos que sin internet como medio serían inalcanzables.

Yo descargo contenido audiovisual, lo hago por inquietud, por necesidad de consumir música y cine. No saco ningún lucro, fuera del puramente intelectual -algo muy discutible-. Lo que hago no es ilegal. Un señor desde Miami, que se llama Alejandro Sanz y se dice “artista”, calificó a los de mi calaña “talibanes de internet”, “señores de la red” que practican “el nuevo fascismo”. Cómo neofascista señorial perteneciente a una milicia integrista de internet y por ende, parte implicada, me debo en la obligación de exponer mis puntos de vista desde la facultad que me otorga mi computadora fascista, mi trono del Ikea y mi pijama de cuadros.

La propiedad intelectual y la Ley Sinde.

 

Es de perogrullo que un creador debería vivir de su obra, o en cualquier caso, tener la posibilidad de vivir de ella. A día de hoy, 25 de Diciembre, los creadores no se alimentan de piedras y necesitan obtener beneficios para seguir en su oficio. Hasta la aparición de internet, el intercambio de contenido audiovisual entre personas, es decir pasarle un casette a un amigo o grabarle un VHS a un familiar, era tan irrisorio que no se podía hablar de perjuicio a la industria. Con la llegada del P2P, el streaming y la descarga directa el intercambio se empezó a producir a gran escala. Todas las actividades en este sentido se rigen bajo una Ley de Propiedad Intelectual de finales de los 80, y por tanto no contemplan todas estas acciones.

El problema de la Ley Sinde –una ley a petición de EEUU– es que es ambigua y confusa, no legisla nada acerca de la propiedad intelectual, sólo contempla el cierre de webs que infrinjan dicha propiedad. ¿Y cuales son esas páginas webs? Pues nadie lo sabe, el texto no especifica si son las páginas de enlaces, o las páginas de almacenamiento. Ni enlazar es delito, ni almacenar contenido tampoco. La Ley Sinde propone una comisión administrativa, formada por no-se-sabe-quien, que decidirá que webs deben cerrarse y cuales no, bajo unos criterios tampoco expuestos. Supongo que la comisión estará compuesta por una parte de los implicados, los que supuestamente se ven perjudicados, es decir, la industria cultural; por consiguiente será una comisión administrativa parcial. Esto es alarmante, esto no es justo, esto no es democrático.

Esos son los medios  de la Ley Sinde, ¿cuál es el fin? El fin no es otro que capar las webs que proporcionan enlaces o almacenan contenido audiovisual que no es suyo y que se lucran por ello. Esto es una realidad, la mayoría de páginas a través de las cuales accedemos a películas o música se llenan los bolsillos a través de la publicidad, y esto a la industria cultural le parece insostenible. Tienen razón. Unos cuantos, que no somos todos los que bajamos contenidos, son, repito, unos cuantos se llevan los beneficios del consumo cultural en internet. O al menos una parte del beneficio, porque unos de los actores que nunca se nombran en este teatro son las operadoras de ADSL, que se llevan con sus tarifas estratosféricas la mayor parte del pastel.

Los nuevos hábitos de consumo.

 

Pero, a pesar de lo que creen industria y ministerio, el problema no se soluciona cerrando webs. Primero porque no se le puede poner puertas al campo y segundo porque ya son muchos millones de personas los que estámos acostumbrados a una forma de consumo, y no hablo de no pagar, hablo de hábitos. De poder consumir una película al instante desde tu casa, de poder ver el nuevo capítulo de una serie el día de su estreno en EEUU, de poder escuchar un disco, dos discos, tres discos en una tarde sin necesidad de gastarte 60 euros. Esos son los nuevos hábitos de consumo y, guste o no, esto actualmente sólo lo ofrecen las webs que quieren cerrar. La industria debe cambiar sus ventanas de exhibición y distribución para poder ofrecer esto de forma legal, debe adaptarse a la sociedad y no cambiar los hábitos de la sociedad.

Huelga decir que esto no es una utopía, es una realidad en muchos países. Webs como la norteamericana Netflix ofrecen legalmente películas en streaming en calidad DVD para consumir desde tu casa, pagas unos 6 euros al mes y puedes ver todas las películas y series que quieras. En España no hay ninguna gran web que pueda ofrecer eso, apenas hay portales de streaming -y con catálogos raquíticos-, existe por ejemplo Filmin que tienen películas de autor e independiente, un catálogo de solo 500 títulos, y con un precio que no es tan asequible como Netflix (en Filmin una película en streaming cuesta entre 2 y 3 euros), aún así una iniciativa pionera y de la que tomar ejemplo. Respecto a la música, en España hay programas como Spotify que te permite escuchar música gratis a cambio de publicidad, o por una cuota sin publicidad.

Éste es el ejemplo que debe seguir la industria cultural, ofrecer digamos “legalmente” el contenido que ahora podemos consumir “alegalmente”. Ofrecer películas, música y libros gratis, a cambio de publicidad o suscripciones, o a precios que no sean privativos y no obliguen al consumidor, como ocurre ahora, a descargar contenido de páginas “piratas” con el fin de llegar a un acuerdo entre sus necesidades y su bolsillo. Hasta el momento en que la industria cultural no de este salto y se adapte al siglo XXI, no se pueden hacer leyes como la que nos ocupa. O hay alternativa de consumo o seguimos como hasta ahora, porque unos pocos no pueden decidir los hábitos de toda una sociedad, por mucho que le pese a Sinde, EEUU, la SGAE y a un señor de Miami.

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Calzoncillos con mostaza

Más de uno, y más de dos, son los que llevan semanas reprochándome la inactividad del blog. No entienden porque cada vez que pulsan el interruptor, la luz se ve fundida y antigua. Tengo unos seguidores que no merezco. La verdad es que este país no ha dejado de darme motivos para que siguiese escribiendo: La descordinación del gobierno, los tijeretazos derechistas de ZP, la vergüenza nacional del caso Garzón, la impunidad de los gürteles, el final de Lost… Pero la carrera que estudio me ha absorbido todo el tiempo del mundo y no he podido/tenidoganasyfuerza para escribir en el blog.

Aprovecho el descanso entre la larga lista de trabajos y la estresante rutina de los exámenes (Mundial mediante) para ofreceros los frutos de la cosecha primaveral:

Milagro

Milagro es un stop-motion realizado para la asignatura de Postproducción Audiovisual. Debido a lo apretada de mi agenda tuve que realizarlo en una sola tarde y aunque precipitado y con algunos fallos imperdonables… aquí está mi primer y seguramente último stop-motion, una técnica desesperante y lenta que no podría haber llevado a cabo sin la colaboración y paciencia de mi compañera Lorena. Milagro es un stop-motion, con guiño a Lost incluido, que hace realidad un sueño que muchos de nosotros hemos creído alguna vez real y sobretodo va dedicado a las Madres (así, en mayúsculas y plural, como concepto) que más de una vez nos han dicho que esto no sucede ante nuestra incredulidad.


Patatas con mostaza

Patatas con mostaza es otro corto realizado para la misma asignatura. Ésta vez realizado además por mis compañeros de clase y sin embargo amigos Anita Corti y Pedro Villena. Fue rodado a toma por plano, es decir que lo grabamos en un par de horas, aún así la calidad del corto es alta debido a la gran actuación de Rafa Teruel: amigo, estudiante de derecho, jugador de rugby y actor en potencia. El corto, de humor difícil y subtitulado para el público internacional, nace de una idea/chorrada de Pedro Villena y de paso homenajea a uno de nuestros referentes: Tarantino y a su obra maestra: Pulp Fiction. El diálogo que parodiamos es recordado por todos los que hemos visto la película, pero si eres uno de los que no ha tenido el placer, ésta es la conversación:

Y he aquí, nuestro engendro:

Bonus: La ley de Murphy

Además, Pedro, Ana, Toni y yo hemos realizado un documental de 20 minutos para Narrativa Audiovisual. La Ley de Murphy, que así se llama nuestro documental, trata de como nos ha sido imposible llevar a cabo tres proyectos reales para hacer el documental de la asignatura, es un documental sobre nuestros fracasos, algo así como un making of de lo que no hemos hecho. De este trabajo si que nos sentimos realmente satisfechos y orgullosos. Debido a su tamaño y duración, no podemos subirlo a youtube, se subirá a Vimeo próximamente y lo colgaré aquí, estad atentos.

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Nubes y claros

Ayer hizo sol, hoy llueve, llevamos así dos semanas. El tiempo manifiesta lo que podría ser un fácil símil con las noticias que van apareciendo ante la inminente llegada de la 13ª edición del Festival de Málaga de Cine Español. Semanas atrás se conoció la noticia de que, el cerrado, Cine Albéniz, edificio emblemático del centro de Málaga, volvía a abrir sus puertas para servir de sede al certamen malagueño y, lo que es más importante, para quedarse. Parecía que las demandas de la ciudadanía y del Foro Malagueño por la Cinemateca eran escuchadas y el Albéniz, otrora refugio del cine de autor, volvería a recuperar su actividad. Ayer, el alcalde visitó las obras finalizadas del edificio: “se ha quitado años de encima”, decían fuentes del ejecutivo; ¿quizá demasiados? Lo que fue una gran noticias hace semanas deja un sabor agridulce hoy; se han recuperado salas, ahora hay cuatro en lugar de una, se han cambiado los asientos, se han reformado las instalaciones y se ha modernizado el sistema de proyección.

– ¡Vaya! ¡Cómo miman en Málaga el cine de autor!

– ¿Cuál es el primer estreno después del festival?

– Alicia, en el país de las maravillas.

– WTF?

No todo el monte es orégano, el Albéniz de cinemateca nada. Un cine normal y corriente, eso sí con su toque cultural. De las cuatro salas, la principal con proyector de 3D (Oh-la-la) estará destinada a grandes estrenos al igual que el resto de cines de Málaga, no ofrece ninguna alternativa al panorama hoy planteado. En las salas 2 y 3 algo mas pequeñas (sobre 120 butacas) compartirán cartel estrenos españoles y cine infantil (“Que se mueran los feos” y “Fantastic Mr. Fox” en el estreno) y en la sala 4 (54 butacas: tú y tus colegas) cine en version original subtitulada. Es decir, nos ofrecen un Cine comercial con un toque cultural para no perder la esencia. El objetivo es que el Albéniz sea autosuficiente con el beneficio de la taquilla. Algunos dirán que en este sentido es necesario apostar por el cine comercial para que se consiga buena caja y rentabilizar la inversión. Yo me pregunto: ¿Era necesario, realmente, poner un proyector de 3D y mejorar tanto las instalaciones?, ¿No podría haberse apostado por un cine más cultural que ofreciera una alternativa real a los grandes cines de la ciudad? El Cine Alameda sobrevive sin grandes instalaciones y apostando por el cine español y europeo, con precios reducidos; ¿Por qué no se podía hacer lo mismo con el Albéniz?

Luces y sombras, eso es el Festival de Málaga. Por dar una pincelada de luz, mañana empieza el I Congreso de Crítica y Cine Español, con ponencias de los críticos de Cahiers du Cinema y los principales medios, entre otros. Un gran pistoletazo de salida para una nueva edición del festival que como todos los años deja un sabor agridulce y que esta edición contaré aquí en ¡Enciende la luz!

Nota: “Amanece, que no es poco” programa de radio en el que participo, realizará un seguimiento especial del todo el festival.Pincha aquí para saber más.

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Cine: Las 10 mejores películas de 2009

Cómo es habitual en estas fechas, los medios de comunicación y los blogs realizan una serie de resúmenes, retrospectivas y ránkings sobre lo mejor, o peor, que ha dejado el año que se va. Este 2009 ha sido rico cinematográficamente, han estrenado película los directores más importantes del mundo y nos hemos encontrado una serie de “sorpresas” bastante agradables por parte de los nuevos directores. Centrándome en el circuito comercial, voy a hacer un repaso por las 10 mejores películas de 2009.

10. Whatever works (Si la cosa funciona), Woody Allen.

Woody Allen vuelve con una comedia hilarante protagonizada por el gran Larry David que hace de maestro de ceremonias y nos acompaña por un pequeño viaje que se convierte en una optimista oda al pesimismo. El más imaginativo e hilarante Allen, que hace cosas que sólo se le ocurren a él, consigue jugar con el género, con su estilo y con el espectador con tanta facilidad como eficacia. Gracias Woody.

“Pocas comedias recientes contienen tanto vitriolo como ésta, pero lo más inusual es que su negrísimo humor cristaliza en un discurso de propiedades benéficas para la calma espiritual de todo espectador” (Jordi Costa: Diario El País)

9. Le hérisson (El erizo), Mona Achache.

Ópera prima de la francesa Mona Achache, que se inspira en el bestseller “La elegancia del erizo”, y nos narra una bonita historia a través de los ojos de Paloma Josse una niña de 11 años que graba una película casera con la vieja cámara de su padre, mientras trama un plan secreto. A partir de entonces, vemos los encuentros y desencuentros de los distintos inquilinos del lujoso número 7 de la calle Grenelle, en París. Película reflexiva, elegante, poética y atemporal.

8. Gordos, Daniel Sánchez Arévalo.

La sorpresa más agradable que ha dejado el cine español este año. Gordos, es la segunda película de Sánchez Arévalo después de Azuloscurocasinegro con la que dejó un listón muy alto. En este drama-comedia sobre los excesos de la vida, Arévalo nos desnuda a una serie de personajes que tienen en común una terapia por esos “kilos” de más. Rompe continuamente el hilo argumental y nos cuenta con brío, gracia y eficacia la evolución de los personajes sin que perdamos un detalle. Hace uso de su amplio abanico de recursos para hacernos llegar su compleja obra coral, un film tan extraño como estimulante.

“Un film complejo, escrito de una manera deslumbrante, con continuas rupturas del hilo narrativo, pero sin perder jamás la pista de sus personajes. (…) tan irregular como estimulante (…) Puntuación: **** (sobre 5)” (M. Torreiro: Fotogramas)

7. El baile de la Victoria, Fernando Trueba.

Posiblemente la película más controvertida de 2009, por lo menos en la industria española. Seleccionada por la Academia de Cine para los Oscars y machacada por la crítica especializada. Es la adaptación de la novela homónima de Antonio Skármeta, “El baile de la Victoria” que ganó el Premio Planeta, estamos por tanto ante un argumento y una historia bastante potente, que a la suma es lo más destacable de la película. Fernando Trueba hace uso de un lirismo excesivo, con metáforas y recursos en ciertas ocasiones fuera de lugar, se vale de unos recursos técnicos que lejos de darle consistencia a la película, te saca de ella y en ocasiones te introduce en un videoclip de imágenes y sonidos ciertamente inverosímiles.

Aún así la recreación sobre si mismo de Trueba no termina de estropear la película, que se asienta en el, ya mencionado, fuerte soporte argumental y en unas interpretaciones realmente brillantes. Es cierto que quizá Ricardo Darín no brilla tanto como nos tiene acostumbrados; pero no es él, el que debe destacar en el reparto, sino Abel Ayala por quién cruzan las distintas historias y se convierte en nexo de unión entre los personajes. Abel Ayala se erige como el gran protagonista de la película debido a su magnífica actuación, secundado por la deslumbrante Miranda Bodenhofer. En resumen, una película para sumergerte en su poderosa historia y dejarte llevar por sus personajes y sus aventuras en la medida que el ego de Trueba te permita.

6. Up, Pete Docter y Bob Peterson -Pixar-

Poco que decir de la última obra de la factoria Pixar, la compañía de Steve Jobs que ha revolucionado el cine de animación a base de buena técnica y mejores historias que contar (James Cameron, apunta). Up, es el viaje de un anciano que se ve obligado a echar su casa a volar, literalmente, debido a la salvaje expansión urbanística que le amenaza. El principio es épico, pura poesía, un relato sobre el ser humano, el amor y la vida, que hace estremecerte. Cine en estado puro que te rentabiliza el dinero de la entrada con intereses. Después del arrollador comienzo, la historia continua manteniendo la altura, quiza debido a los globos de helio. Luego vienen ciertos clichés propios del cine de animación y de cara al público infantil. Pero, la historia de ese viejo cascarrabias es digna de ver una y otra vez para recrearte con esos genios de Pixar.

5. 500 Days of Summer (500 días juntos), Marc Webb

La mejor película “indie” desde Pequeña Miss Sunshine. 500 Days of Summer es la ópera prima del famoso director de videoclips Marc Webb, que en su primera incursión en el cine nos ha regalado esta pequeña joya. La película pagafantas por excelencia, una comedia romántica, pero sin amor: Chico se enamora de chica. Chica no. Más de uno se sentirá identificado con el protagonista Gordon-Lewit que se enamora de la “enamorable” Zoey Deschanel con el inconveniente que ella no cree en el amor. Una historia con un guión espléndido, guiños cinéfilos y musicales, unos actores idóneos y una realización admirable. La escena “expectación vs realidad” es lo mejor que le ha pasado al género en años.

4. Los abrazos rotos, Pedro Almodovar

Nominada a los Globos de Oro a mejor película extranjera, ganadora de Mejor Música en los Premios de Cine Europeos y nominada también a mejor director y mejor actriz. Hablar de Almodovar es hablar de Cine con mayúsculas, aunque esta película haya sido maltratada por un sector de la crítica; Pedro se vale de una mezcla de géneros en el que predomina el Melodrama, con un toque de Cine Negro, para contarnos una historia de amor y pérdida que se prolonga en el tiempo. Técnicamente Almodovar es un ser superior al que no se le puede reprochar nada; maneja los tiempos del cine y juega con ellos eficazmente. Además, el director manchego se vale de su maestría habitual para conseguir mezclar pasión, drama y humor en su universo habitual; apoyado en unos actores principales colosales (Homar y Cruz) y unos secundarios que no desmerecen, la historia toca el cielo con algunas escenas magistrales, pero de cae un poco en otras dejando un sabor final agridulce.

3. Celda 211, Daniel Monzón.

Cómo una mecha que se consume lentamente, el film abre con una lenta e impactante escena de esas que obliga a cerrar los ojos a parte del patio de butacas. A partir de ahí, cuando se consume la mecha, explota una bomba de tensión que nos acompañará el resto de la película. Un ritmo frenético, un guión muy bien entrelazado, acción en estado puro y un reparto de actores excepcional. Sorprendentes secundarios, como Carlos Bardem en su papel de preso colombiano, y buena actuación del protagonista Alberto Ammann. Pero si hay que destacar algo de esta película es a Luis Tosar que deja de ser un actor para convertirse en un gigante que ocupa plano tras plano con una maestría espectacular, el Goya lo tiene asegurado y de todas las películas del año Luis Tosar nos regala la mejor interpretación.

“Una de las mejores películas que ha hecho el cine español en mucho tiempo (…) Una narración tensa y compleja en la que todo posee fuerza, suspense, desasosiego y veracidad. Pasa volando y perdura en el recuerdo (…) Impresionante recital de Luís Tosar” (Carlos Boyero: Diario El País)

2. El secreto de sus ojos, Juan José Campanella

Dejamos el cine, para hablar de CINE, una película que el tiempo la tratará como merece: obra maestra. Campanella coge cine negro, drama, romance y thriller, le da su particular toque de humor, lo coloca en un contexto político-histórico-social y nos pone encima de la mesa un argumento que sale de la pantalla para meterse dentro de ti y dejarte sin aliento hasta que aparecen los títulos de crédito. Es una de esas películas que no te cansas de ver y en cada visionado rescatas detalles que antes no habías visto y te hace sentir la película más gigante una vez tras otra. Ricardo Darín da una clase de como va esto de la interpretación y lo apoyan unos actores superlativos, uno tras otro, uno tras otro… Además nos deja la mejor secuencia del año, la escena del campo de futbol, donde nos introduce en las entrañas de un partido de futbol a través de un plano espectacular y nos muestra una persecución de esas que te deja sin aliento, un 10. Estamos ante uno de esos films que te obligan a dar las gracias a los Hermanos Lumiere por haber inventado esto del cine.

“Estamos en el territorio del gran cine, del clasicismo, de un universo tan rico como complejo en el que todo tiene sentido, te envuelve, te sugiere, te implica y te conmueve.” (Carlos Boyero: Diario El País)

“Magistral (…) La fórmula perfecta del cine emocional, quizá sentimental. (…) Unos diálogos hilvanados con muchísima gracia; una trama en espiral que se agarra al estómago (…) interpretaciones memorables” (Luis Martínez: Diario El Mundo)

1. Inglorius Basterds (Malditos Bastardos), Quentin Tarantino

Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Jackie Brown, Kill Bill, Death Proof... con esta breve pero intensa filmografía eres consciente que cuando te sientas en la butaca para ver la nueva obra del señor Quentin vas a disfrutar como un enano. Pero con Inglorius Basterds, Tarantino ha ido un paso más allá, había muchas expectativas sobre su incursión en el género bélico y las ha cumplido, vaya si las ha cumplido, Malditos Bastardos es su mejor película a la altura de su obra maestra Pulp Fiction. Cada secuencia de la película es una pequeña obra maestra en la que hay que recrearse. Jean Luc Godard dijo de Tarantino: “la diferencia entre Tarantino y yo es que el cine vive en mí, mientras que él vive en el cine”. Se nota que Quentin vive en el cine, es el director que mejor sabe mezclar los géneros y mejor los sabe tratar. Al principio de la película nos regala una escena de auténtico Western en la que nos descubre a un magistral Christoph Waltz que interpreta al general Hans Landa, Waltz te hace adorar a ese “maldito” nazi… se llevó el premio a mejor actor en Cannes y  seguramente hará lo propio en los Oscar. Una historia bifurcada de venganza en la que Tarantino se permite el lujo de jugar con la historia, pero a él le dejamos, ha cerrado el ciclo de la Segunda Guerra Mundial, se ha reinventado y nosotros lo hemos disfrutado.

“Revisionismo pop. (…) Su gloria está en el exceso, (…) en mezclar diálogos perfectos y recursos visuales deliberadamente estridentes y, por supuesto, en atreverse a proponer una realidad alternativa” (Jordi Costa: Diario El País)

“Notablemente brillante. Con tanto carácter como su título, es una película maravillosamente interpretada que trastoca las expectativas todo el rato. Y puede que tenga la dirección y escritura más segura y audaz de la carrera de QT.” (Chris Hewitt: Empire)

“Al infierno con los libros de historia; Tarantino libra su propia guerra. (…) una gran, valiente y audaz película bélica (…) Puntuación: **** (sobre 4).” (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)

Quizá me dejo algunas películas en el tintero, algunas que podrían estar y otras que deberían. No he visto La cinta blanca de Haneke, Up in the air de Reitman o City of Life and Death de Lu Chuan, las tres muy bien recibidas, la primera y la tercera ganadoras en Cannes y San Sebastián respectivamente. Otras grandes producciones que no están son Ágora de Amenabar, que bien podría entrar en la cola de la lista, o Avatar de James Cameron, considerada por muchos como una gran película y por otros tantos como el mayor timo del año, un film cuyos efectos especiales son inversamente proporcionales a su guión. En definitiva es una lista, y como todas las listas son personales.

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