Archivo mensual: marzo 2010

Llegar y besar el santo (a.k.a. veni, vidi, vici)

El pasado viernes, mi amigo Pedro, me llamó para que le ayudase a ganar un concurso de un blog de coches (8000vueltas.com), cuyo premio era participar en una carrera con Minis de competición en el circuito del Jarama (por lo visto, algo caro). Rápidamente me vino a la cabeza, un corto, como no… de esos que siempre pienso y nunca realizo. Pero ésta vez, alentado por la prisa de mi amigo y con la presión de tener solo un día y medio de márgen, si me puse manos a la obra. Grabado en una mañana y montado en una tarde. Éste es el resultado.

A los de 8000vueltas les gustó y ganamos. Pedro se va a dar vueltas con un coche en un circuito (por lo visto a él le gusta), yo me quedo con el buen sabor de boca de saber que mi primer corto ha servido para algo. Veni, vidi, vici, o como dice mi abuela “he llegao y besao el santo”.

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Mamá, quiero vivir del cuento (o el negocio de ser una víctima)

Tras semanas de inactividad, mi desidia mental se ha visto removida por una noticia que me ha empujado irremediablemente a escribir en ¡Enciende la luz!. La noticia en cuestión es el “fichaje” del padre de Mari Luz como asesor de justicia del Partido Popular, el ex del PSOE se cambia de chaqueta con el propósito de endurecer el código penal. La víctima gana poder y el Partido Popular se aprovecha y gana votos. Sé que voy a hablar de un tema polémico, un asunto del que, por su sensibilidad, poca gente se pronuncia. Ser víctima se puede convertir en un negocio, bien para lucrarse, bien para entrar en política, el caso es que a cierta gente se le ha dado crédito para ser una voz a tener en cuenta, por la sencilla razón de haber sufrido una desgracia. Hablo sin generalizar, hablo de casos puntuales, no meto a todas las víctimas en el mismo saco, pero si auno a todas aquellas que sacan rédito de algún tipo por su condición de víctimas.

La semana pasada destaparon el caso de Lorena Candelario, supuesta víctima del 11-M y que El Mundo descubrió que no había viajado en los trenes y que fingiendo ser una víctima había conseguido la nacionalidad española, remuneración, una vivienda y una condecoración. El famoso caso del profesor Neira, posiblemente de los más mediáticos, fue encumbrado a la altura de héroe y voz a tener en cuenta, un nuevo mártir de la sociedad al que era necesario untar de pasta para que saliera en programas de telebasura. En todo esto tiene mucho que ver el circo mediático, sobre todo los programas de corazón y de tertulianos, que deshuesan la carnaza de cualquier tragedia para ganar audiencia, hay tortas por tener la exclusiva de una víctima y si ésta llora o clama venganza mejor, más share. El caso de Marta del Castillo, Sandra Palo o Mari Luz, son ejemplos de cómo ciertas televisiones se lucran a partir de la tragedia, ellos lo envuelven de información y nosotros nos comemos basura, son el McDonalds de los medios de comunicación.

A propósito de los casos de niñas desaparecidas/muertas/violadas que, no nos engañemos, es lo que más vende; ahí está el caso de Madeleine, el más mediático e internacional y el cual aún no se ha esclarecido. Los padres de la niña se han lucrado mediante entrevistas, exclusivas, etc. e incluso han llegado al punto de habilitar una Web Oficial, dónde comprar “souvenirs”, pulseritas, camisetas, hacer donaciones… es el macabro mercado del dolor. Pero no sólo sacan rédito económico, algunas víctimas también consiguen voz política o son utilizados por los políticos para ser su voz. No son pocas las ocasiones en la que hemos escuchado pedir a los padres de menores fallecidos/desaparecidos cambiar la ley del menor, cadena perpetua o directamente pena de muerte. A las víctimas hay que escucharlas, comprenderlas y apoyarlas; pero no se les debe dar la legitimidad de opinar y juzgar desde el dolor y la venganza. No se puede escuchar las reivindicaciones de una persona que ni es objetiva, ni está preparada para asesorar sobre justicia.

El caso más reciente es el de Juan José Cortés, padre de Mari Luz, afiliado en su momento al PSOE que cuando sucedió la tragedia dijo “estar satisfecho con el Gobierno de Zapatero y la dirección que había tomado”; más tarde coqueteó con UPyD ese partido transversal tan engañoso, que le ofreció ser el cabeza de lista en Huelva.  Tras esto, se hizo cabecilla antiabortista, para finalmente darse de baja del PSOE y entrar en el PP para asesorar a Rajoy en temas de justicia. Lo sangrante del tema es que, además de que el principal partido de la oposición da crédito a un hombre sin ningún tipo de conocimiento o cualificación para un asunto tan importante, Juan José Cortés pide que se desvincule su figura del caso de Mari Luz, siendo un señor cuya supuesta legitimidad política viene dada por haber sufrido la pérdida de su hija; si ésto no hubiera pasado, ni tendría voz en el mundo de la política, ni se le tomaría en serio y ojalá no hubiera pasado.

Nadie se cuestiona que hay gente que se aprovecha de su condición para lucrarse o ganar poder. Nos gustan las víctimas, las víctimas y sus asociaciones, sobre todo nos gustan las víctimas en los medios, hablando sobre leyes, clamando venganza, pidiendo el endurecimiento de las penas… Nos gusta que sea un lobby con poder mediático, que llenen las pantallas y que nuestros políticos las utilicen para legislar u opositar… El problema es que no se debe legislar desde la venganza, cuando la opinión nace del odio se convierte en sinrazón, no podemos dar voz a la sinrazón y, aunque hay que apoyar a las víctimas, no deberíamos dejar que tomen decisiones sociales o legales por el simple hecho de ser víctimas.

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