Cultura: Mi nombre es Harvey Milk, y he venido a reclutaros

Milk (Mi nombre es Harvey Milk en España, por eso de que las distribuidoras españolas le ponen a las películas el título que nos da la gana) de Gus Van Sant (Elephant) es la última película que protagoniza Sean Penn y por la que ganó el Oscar a mejor actor, por encima de su “hermano” Mickey Rourke, en la pasada edición. Es un film biográfico sobre la figura de Harvey Milk, el primer político abiertamente homosexual que en 1977 consiguió un cargo público en EEUU.

Gus Van Sant nos narra el film de una forma dinámica, cambiante, dónde mezcla la ficción y el documental de forma eficaz; para lo que se vale de un guión bastante notable (Oscar a mejor guión original) en los cuales los personajes están construidos a la perfección. Nos cuenta la historia política de Milk, desde que se muda a San Francisco hasta que es asesinado un año después de obtener un cargo público. Muestra, además, la transformación que vive San Francisco en esa época y la serie de acontecimientos sociales que desencadena el debate sobre la homosexualidad en la sociedad americana.

mi-nombre-es-harvey-milk-con-sean-penn1El éxito de la película puede entenderse gracias al llamado efecto Obama, un hombre carismático que trae la esperanza y el cambio, política americana en estado puro. Milk lucha por la defensa de los derechos civiles gays, por un reconocimiento lógico y merecido que, sin embargo, supone un profundo cambio en la sociedad de la época. Abrió, a trancas y a barrancas, las puertas hacia la consecución de los derechos homosexuales (derechos que en muchos países aún quedan muy lejos). Fue un brillante activista político y un autentico líder. Hecho indudable al ver como Milk se abre paso en una sociedad muy cerrada para “reclutar” adeptos a su causa, como promueve la movilización de un colectivo fantasma y como activa la lucha callejera y las manifestaciones gays.

Harvey Milk es uno de esos personajes que marca a las generaciones posteriores. Una historia esperanzadora dentro de la política, un puñetazo sobre la mesa contra las injusticias sociales, una figura para seguir creyendo en la lucha política y en la defensa de los ideales. Un hombre comprometido con su causa, en la que volcó cuerpo y alma, como refleja bien la película: “si una bala atraviesa mi cerebro, dejad que esa bala destruya las puertas de todos los armarios”.

Gonzalo Ballesteros.

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