Archivo mensual: febrero 2009

2009: “España proclama la III República”

El 2008, año esperanzador que entró por la puerta grande, se marchó escapándose por la ventana dejando un sabor mas agrio que dulce, fue algo así como el Schuster de los años. El 2009 que recibimos “ha nacido muerto” y ya estamos deseando que llegue el 2010. La pinta que tiene este año entrante es de ser cuando menos regulero, apocalíptico si eres amigo del “yellow kid”.

Dicen los que saben de números que la crisis económica no va a hacer otra cosa que agravarse en 2009. Nos espera pues, otra temporada de austeridad, de recortes, de ahorro y lo peor de todo… ¡No podemos volver a ganar la Eurocopa! Mal rollito. No hay nada como pasearse por los despoblados centros comerciales estas navidades para ver los estragos que ha causado la crisis, ¿no?. Bueno, no seré yo quien niegue la evidencia.

Voy a citar dos particulares visiones de 2009, lo que posiblemente será y lo que me gustaría que fuese. La revista el Jueves resume muy claramente lo que a buen seguro nos deparará el año entrante: “Crisis, paro, inestabilidad y la película de El canto del loco son sólo algunas de las grandes mierdas que nos va a tocar comernos este año a los españoles.” Siempre nos quedará el humor para reirnos de la crisis, recomiendo la sátira de el Jueves, el surrealismo manchego de Muchachada Nui, y sobre todo seguir la pista a Berto Romero, el sobrino de Buenafuente.

Por otro lado, la visión optimista la pone el diario Público, que en año nuevo publicaron una serie de titulares que desean para este año: “Probada con éxito la vacuna contra el SIDA”, “El Papa promueve el uso del preservativo”, “Israel se retira de los territorios ocupados”, “Firefox supera a Internet Explorer”, “España proclama la III República”… Esperemos que al menos alguno de esos titulares se haga realidad.

Feliz 2009.

Gonzalo Ballesteros.

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Progresismo, Made in USA

Hoy, 4 de Agosto, cumple 47 años Barack Obama candidato a la presidencia de EEUU por el Partido Demócrata y previsiblemente el próximo presidente del país, el primer afroamericano. Change. We can believe in, con este eslogan por bandera afronta el senador por illionis el asalto a la Casa Blanca. Se ha erigido como la alternativa real a la administración Bush, estandarte de los valores mas modernos de la sociedad americana, líder del progresismo en América, un auténtico huracán de la izquierda política que arrasa con el antiguo modo de hacer política y arrastra a su paso a millones de personas que creen en el cambio, en la izquierda y en el progresismo. Pero… ¿qué hay de cierto en todo esto?

¿Es posible que en Estados Unidos, la punta de lanza del capitalismo, surja un líder de izquierdas de esta magnitud? La respuesta es clara: no. Un país donde el dinero abre puertas, da derechos y poder, en el que las teorías evolutivas son puestas en duda en las escuelas en pro del creacionismo, donde adquirir un arma es tan fácil como comprar el pan, con una insultante política exterior imperialista… Un país así no permitiría un auténtico líder progresista porque pondría en riesgo todos estos valores de la sociedad.

El Partido Republicano, por su parte, ha fracasado; ha sufrido en el poder al presidente mas impopular de la historia y ahora existe una oportunidad de cambio, que tiene que asumir con resignación. El mundo entero demanda cambio. Debido a la mala imagen exterior de Bush es necesario un lavado de cara en el gobierno del país, pero sin poner en entredicho los principios derechistas de la sociedad, hay que crear un producto que permita gobernar igual pero con otra careta, con una fachada simpática y ese producto tiene nombre: Barack Obama.

Obama ha sido concebido para vender, vender la idea de cambio y progresismo, aunque sea falsa. Para arrastrar a las masas, para ser la cara amable que gusta a todo el mundo. Ha sido comparado con otros líderes revolucionarios afroamericanos como Luther King, Malcolm X o Mohamed Ali. Pero no nos engañemos, es un producto. En Europa le consideran un líder de izquierdas que llevará el cambio al gobierno estadounidense, nada más lejos de la realidad.

Detrás de este falso estandarte progresista encontramos a un tipo que entre otras cosas: apoya la pena de muerte. Siendo la pena de muerte una lacra de la cual la sociedad americana debe deshacerse, el “ojo por ojo y diente por diente” es un valor completamente opuesto a la izquierda. McCain, candidato republicano, reclama y respalda el derecho de sus compatriotas a poseer armas de fuego, Obama hace lo propio y sorprendente y tristemente se alía con su adversario. Armas de fuego para todos, ¡viva el sentido común!

Ha declarado ante el “lobby” judío que Jerusalén debe ser la capital “invisible” de Israel, maltratando de esta forma la reivindicación histórica de los palestinos sobre esta ciudad. Apoya sin fisuras al opresor en el conflicto palestino, postura perfectamente atribuirle a un líder derechista. Siguiendo con los conflictos en Oriente Medio, hace unas semanas hizo unas preocupantes declaraciones en las que afirmaba que “haría todo lo posible” para evitar que Irán se hiciera con la bomba atómica. Una afirmación ambigua que deja abierta la puerta de la guerra contra este país. Afirmó, también, que iba a retirar las tropas de Irak y meses después “donde dije digo, digo Diego”, ahora condiciona el fin de la guerra con las circunstancias de “seguridad” y “estabilidad” de la zona, recula en su postura y deja entrever que no piensa acabar con el conflicto iraquí.

Así las cosas, y quedando en evidencia la falta de progresismo de este personaje, la izquierda Europea le apoya; el PSOE, según declaraciones de sus dirigentes, le apoya y aún queda mucho ingenuo que realmente piensa que Obama es progresista y le apoya. Nos la han colado y nos lo hemos creído, es normal, EEUU está acostumbrado a vender y lo hace bien. Sólo queda la esperanza de que el giro brutal hacia la derecha en el que se ha embarcado el candidato demócrata tras ganar las primarias, sea una suerte de estrategia de cara a las presidenciales para arañar votos a los republicanos. Entre McCain y Obama, el demócrata es el “mal menor”, pero no hay que olvidar que sigue siendo el mal.

Gonzalo Ballesteros.

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¿Por qué el estado debe respaldar el botellón?

De un tiempo a esta parte se puede observar a lo largo y ancho de nuestro país la persecución que la sociedad y los políticos ejercen sobre una de las costumbres mas consolidadas de la juventud actual: el botellón. Para poner solución al problema, lo primero que tenemos que analizar es si este es tal. No nos engañemos el botellón no es una excusa para beber, o al menos no sólo eso, este fenómeno abarca una serie de valores y costumbres válidos que merecen, al menos, el consentimiento y reconocimiento por parte de las autoridades.

Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.” Sócrates dixit. 24 siglos despúes esta frase podría referirse a los jóvenes de nuestro tiempo. La juventud no ha cambiado tanto y la manera crítica con la que la juzgan los adultos tampoco. Es decir, volvemos a lo de siempre, es mas sencillo criticar a la juventud en lugar de intentar entenderla. Tópicos del tipo “los jóvenes sólo piensan en emborracharse” o “sin alcohol no saben divertirse” resultan un poco hipócritas dichos por alguien que está apoyado en la barra del bar con una cerveza el mano o que después de cenar se sienta delante de la caja tonta con su puro y su copa de coñac. Eso por no hablar de la clase política, que por un lado impulsan leyes antibotellón y por otro, en la intimidad, se pimplan sin miramientos el vino de la tierra y luego creen tener derecho a opinar (era imposible no hacer referencia al ex-presidente José María Alcoho… perdón Aznar).

El botellón es una concentración de jóvenes, de amigos que se juntan los fines de semana, después de las clases, en sus momentos de ocio. Para charlar, conocer gente, escuchar música, ver viejos amigos, celebrar cumpleaños o simplemente hablar de como les ha ido la semana. No es una opinión, es un hecho. La controversia en todo este asunto es la sustancia que acompaña el evento: el alcohol. Hagamos un ejercicio de honestidad y cerciorémonos de un hecho que, por voluntad o por despiste, se nos escapa: el alcohol se encuentra tradicionalmente arraigado en nuestra sociedad. A lo largo de los años, en las reuniones de amigos el alcohol siempre ha estado presente. Por razones, a primera vista económicas (tomarse una copa o una cerveza en ciertos locales es un atraco) el tiempo ha hecho que se sustituya el bar de confianza o la discoteca de turno por la vía pública. Afortunadamente esto ha conseguido una mayor congregación de gente que a favorecido la socialización y la comunicación interpersonal entre los jóvenes.

Huelga decir que este fenómeno también tiene su cara negativa y sus inconvenientes por todos conocidos: La suciedad generada, los conflictos, las molestias a los vecinos… problemas que pese a la excesiva repercusión que se les da desde los medios, tienen solución. Y esta no pasa por la prohibición, acción recurrente de ciertos políticos cuando quieren abordar alguna cuestión controvertida y en vez de solucionar el problema optan por lo sencillo cortar de raíz y negar la evidencia del mismo.

Si en una ciudad se prohibe la práctica del botellón es ingenuo pensar que los jóvenes van a dejar de practicarlo. El ingenio y la clandestinidad toman en estos casos protagonismo para poder ejercer lo que debería ser un derecho pero esta visto como una práctica ilegal. La desbandada de jóvenes para huir de las multas desmedidas consigue que los minibotellones broten en cualquier callejón o esquina de la ciudad, resultado: ambulancias recorriendo de punta a punta la ciudad, suciedad y deshechos repartidos por cualquier lado y la policía ocupada jugando al ratón y al gato en lugar de centrarse en lo verdaderamente importante.

Es obvio que todos estos problemas se pueden solucionar si el Estado y los ayuntamientos respaldan y apoyan el botellón. Concentrar a toda la gente que ejerce esta práctica en un único lugar común genera ventajas para todos. Por una parte, los beneficios para los jóvenes, mencionados antes, y por otra parte el hecho de concentrar esta práctica en una sola plaza o calle supone que las asistencias sanitarias pueden ofrecer un servicio mas rápido y eficaz, las fuerzas de seguridad del estado pueden controlar la situación con un menor número de efectivos y los servicios de limpieza mantienen todos los residuos concentrados para una mejor recogida.

Por tanto, el Estado tiene que hacer un ejercicio de comprensión. Debe analizar esta costumbre de la juventud actual y habilitar en el centro de las ciudades, un lugar apropiado para realizar el botellón ya que supondrá un avance en el desarrollo y control de esta práctica por el bien de todos. El centro de las ciudades debe convertirse en un espacio común para que ciudadanos y ciudadanas, sin ninguna clase de discriminación, puedan disfrutar de un lugar común donde encontrarse, comunicarse, culturizarse y divertirse.

Gonzalo Ballesteros.

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Frente al capitalismo: Panem et circenses.

Luego de varios días del cierre patronal, que no huelga, de los transportistas, salen a la luz los verdaderos motivos que mueven al sector. El precio del gasoil ha subido sí, hecho que de un tiempo a esta parte es tónica habitual. Por lo tanto… ¿qué ha cambiado para que sea ahora cuando se promueve el parón?. Hay crisis, pero hay crisis para todos.

El sector inmobiliario pide ayudas ahora que llegan las vacas flacas, tras estar años forrándose debido al boom inmobiliario llega la caída en picado y aunque se veía venir, ¿hay que prestar esas ayudas? En el sector del transporte una suerte de lo mismo: el verdadero motivo del cierre patronal no es la subida del gasoil, es la regulación del mercado.

Si el precio del carburante sube, el coste de los transportistas sube. Esto repercute en los clientes que contratan a los transportistas, que observan un encarecimiento en el precio del transporte. Como la subida es igual para todo el sector, los clientes pagan más. Consecuencias: La demanda baja debido al coste del transporte y los márgenes se recortan. ¿Qué ocurre ahora? Que al desajuste oferta-demanda hay que aplicar que el exceso de transportistas hace que los precios suban menos (para afrontar la competencia). En conclusión, la congelación del precio del transporte respecto a la subida del petróleo provoca la desaceleración del sector. Sufren las consecuencias de la crisis mundial. Y esto amigos, era de cajón: ¡Bienvenidos al Capitalismo!

Mientras tanto la sociedad, cual rebaño de borregos, asalta las gasolineras en busca de combustible. “Oh, santo cielo, ¡no queda gasolina en 10 km a la redonda!” ¿Tendrá algo que ver que hay colas de 2 horas para llenar el depósito?. En los supermercados escasean los productos primarios, razones: “Una mujer compra 90 litros de leche y otra 120 rollos de papel higiénico: temor a la escasez”(noticia de EuropaPress, ayer) Visto lo visto es normal que falte, la gente se vuelve histérica.

“Pan y toros”, remedio infalible.

Menos mal que siempre nos quedará el fútbol, la Eurocopa que estos días se celebra en los países alpinos, desconecta y aísla al rebaño de la cruda realidad que hay “ahí fuera”. En nuestro caso, la selección “vuelve a ilusionar”… lo de siempre. En las tertulias de los cafés se mezcla, la crisis, “el ZP” y Luis y los suyos, es lo que toca, hay que resignarse y disfrutar. De momento la “roja” cumple y aunque ya llegará el varapalo (¿o, no?), hasta entonces es el momento de estar unidos frente a la caja tonta para olvidarnos de lo que importa. Y es que ya lo dijo un poeta romano en el siglo I: “Panem et circenses”.

Gonzalo Ballesteros

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El patriotismo, pilar básico de la izquierda.

Soy patriota y mantengo una ideología definida de izquierdas. Lo soy en el sentido literal de la palabra, porque tengo afecto a los valores, a la cultura y a la historia de mi tierra natal. Soy patriota porque me enorgullece pensar que no hace mucho, hombres y mujeres lucharon para que yo naciera en un sistema democrático. Lo soy porque me mueve el mismo sentimiento que movió a los ciudadanos libres que defendieron la II República, y más tarde lucharon contra la represión franquista. Soy patriota porque amo a los pueblos que me rodean, porque comparto ese sentimiento con el inmigrante que se integra en la sociedad y porque el amor hacia mi patria no excluye la admiración a otras. Lo soy porque me engrandece la cultura vasca, la cultura catalana, la gallega, la andaluza, la castellana… y la de todos los pueblos que conforman este estado.

No tolero que se autodenomine patriota aquel al que le mueven sentimientos de insolidaridad. No es patriota quien, bajo el amparo de una bandera, invade una tierra, roba unos recursos e impone sus costumbres y a eso lo llama “democratizar”. El que se refugia en la patria como pretexto para aplastar a otros pueblos en pro de la “paz mundial”. No es patriota quien ejerce el imperialismo y mata a miles de civiles en guerras injustificadas e ilegales (si es que alguna guerra fuera legal) y a eso lo llama “daño colateral”. No comprendo a los hombres y mujeres que se refugian en el nacionalismo para excluir, discriminar y no compartir los valores culturales que su historia posee. La derecha nunca será patriota hasta que no comprenda, respete y tolere los valores y la historia que geográficamente les corresponde al crisol de culturas del país; y si lo hiciera ya no sería derecha.

Soy patriota porque el patriotismo no defiende la exclusión sino que proclama el amor a unos valores que llevados al máximo exponente pueden conseguir que mi estado sea la cuna de la solidaridad, la tolerancia, la integración y el mestizaje. Comparto el sentimiento patriota de amor y revolución que llevo a Ernesto Guevara a la liberación de Cuba y la hermandad de latinoamérica y repulso el sentimiento nacionalista de odio y exclusión que llevo a Mussolini, a Hitler y a Franco a sembrar el fascismo en Europa.

Quiero que mi patria sea compartida por el barcelonés, por el bilbaíno, por el madrileño y por el senegalés que llega aquí. No quiero heredar la patria del franquismo, del rencor, de la xenofobia, homofobia y demás valores de la derecha. Por consiguiente, tampoco la patria de los Borbones, ni la de cualquier otra dinastía que base su liderazgo en un supuesto poder divino. Quiero la patria democrática que se merecen los pueblos de este estado. Por eso, mi sentimiento patriota tiene como bandera la tricolor que representa el último sistema totalmente democrático que gozó este país.Como demócrata convencido, persigo una patria plural, solidaria y republicana.

Gonzalo Ballesteros.

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República y ateísmo, estado natural de la democracia.

La monarquía es una forma de gobierno de un estado en la que el cargo supremo es vitalicio y comúnmente designado según un orden hereditario. La democracia, por contra, es una forma de organización en la que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros y por tanto en la voluntad de estos.

Por consiguiente, analizando ambas definiciones desde un punto de vista objetivo, podríamos concluir que monarquía y democracia son términos autoexcluyentes, tanto que ninguno puede ser desarrollado en su máxima capacidad sin la ausencia del otro. En España, sin embargo, ambos sistemas conviven en la llamada monarquía parlamentaria. Un sistema de gobierno en el cual el parlamento ostenta la soberanía nacional de la cual el gobierno, elegido democráticamente, es responsable y por otro lado, la jefatura del estado se encuentra ligada a la Casa de los Borbones perteneciente a la dinastía de los Capetos.

La monarquía siempre ha estado amparada en un supuesto poder divino que ha mantenido a las dinastías siempre en el poder. Monarquía y religión, por tanto, han caminado siempre de la mano y han trabajado codo con codo para mantener la hegemonía del poder durante muchos siglos. En el siglo XXI queda obsoleta la idea de que el poder pueda estar legitimizado “por la gracia de Dios”, aún así el privilegio de las monarquías es apenas cuestionado y seguimos teniendo en la jefatura del estado a una persona inviolable que está por encima de la ley.

Chapman Cohen dixit “Los dioses son cosas frágiles; pueden ser asesinados con un atisbo de ciencia o una dosis de sentido común”, y haciendo una pequeña reflexión acerca de la historia de las religiones y aplicando “una dosis de sentido común” nos damos cuenta que todos los seres humanos somos ateos respecto a la mayoría de los dioses de nuestra historia y como dijo Richard Dawkins “algunos sólo vamos un dios más allá”. Por otro lado, siempre podemos hacer referencia al argumento del mal de Epicuro para demostrar la inexistencia de Dios. Una vez demostrada esta inexistencia, las monarquías caen por su propio peso y quedan totalmente deslegitimizadas historicamente.

En contraposición, observamos que el estado natural de la democracia es la república ya que todos los poderes recaen en la soberanía popular. La república es el único medio por el cual el estado puede aspirar a una completa realización de sus valores democráticos, tiene que desligarse de los Borbones, de la monarquía y de cualquier relación con sistemas antidemocráticos; así como desvincularse totalmente de la Iglesia y romper todos los contratos que mantiene el estado para actuar en coherencia a una sociedad moderna. Sólo con la proclamación de la III República, España podrá llevar al máximo exponente el sistema democrático justo, solidario y plural que ansía.

Gonzalo Ballesteros.

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