Frente al capitalismo: Panem et circenses.

Luego de varios días del cierre patronal, que no huelga, de los transportistas, salen a la luz los verdaderos motivos que mueven al sector. El precio del gasoil ha subido sí, hecho que de un tiempo a esta parte es tónica habitual. Por lo tanto… ¿qué ha cambiado para que sea ahora cuando se promueve el parón?. Hay crisis, pero hay crisis para todos.

El sector inmobiliario pide ayudas ahora que llegan las vacas flacas, tras estar años forrándose debido al boom inmobiliario llega la caída en picado y aunque se veía venir, ¿hay que prestar esas ayudas? En el sector del transporte una suerte de lo mismo: el verdadero motivo del cierre patronal no es la subida del gasoil, es la regulación del mercado.

Si el precio del carburante sube, el coste de los transportistas sube. Esto repercute en los clientes que contratan a los transportistas, que observan un encarecimiento en el precio del transporte. Como la subida es igual para todo el sector, los clientes pagan más. Consecuencias: La demanda baja debido al coste del transporte y los márgenes se recortan. ¿Qué ocurre ahora? Que al desajuste oferta-demanda hay que aplicar que el exceso de transportistas hace que los precios suban menos (para afrontar la competencia). En conclusión, la congelación del precio del transporte respecto a la subida del petróleo provoca la desaceleración del sector. Sufren las consecuencias de la crisis mundial. Y esto amigos, era de cajón: ¡Bienvenidos al Capitalismo!

Mientras tanto la sociedad, cual rebaño de borregos, asalta las gasolineras en busca de combustible. “Oh, santo cielo, ¡no queda gasolina en 10 km a la redonda!” ¿Tendrá algo que ver que hay colas de 2 horas para llenar el depósito?. En los supermercados escasean los productos primarios, razones: “Una mujer compra 90 litros de leche y otra 120 rollos de papel higiénico: temor a la escasez”(noticia de EuropaPress, ayer) Visto lo visto es normal que falte, la gente se vuelve histérica.

“Pan y toros”, remedio infalible.

Menos mal que siempre nos quedará el fútbol, la Eurocopa que estos días se celebra en los países alpinos, desconecta y aísla al rebaño de la cruda realidad que hay “ahí fuera”. En nuestro caso, la selección “vuelve a ilusionar”… lo de siempre. En las tertulias de los cafés se mezcla, la crisis, “el ZP” y Luis y los suyos, es lo que toca, hay que resignarse y disfrutar. De momento la “roja” cumple y aunque ya llegará el varapalo (¿o, no?), hasta entonces es el momento de estar unidos frente a la caja tonta para olvidarnos de lo que importa. Y es que ya lo dijo un poeta romano en el siglo I: “Panem et circenses”.

Gonzalo Ballesteros

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